La Big Data puede ser muy útil en evaluaciones de usuarios y respuestas sociales en general. Varios países como China, Canadá, Israel y por supuesto EEUU con las Gafam (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) avanzan en presupuesto para el desarrollo de las mismas con proyectos que reflejan un cambio de la distribución económica y del poder.

La inteligencia artificial (IA) crece a pasos increíbles. Si bien creada por el ser humano puede tomar su propia conducción y autoaprendizaje. De hecho, los algoritmos que construyen un acercamiento al diagnóstico de personalidad con los macrodatos, no develan cómo se genera el proceso de ese conocimiento. Es un proceso empírico, a partir de millones de datos, de los cuales la IA saca conclusiones.

La IA presenta un proceso de razonamiento artificial; pero en la actualidad se busca que además puedan captar la empatía humana y representarla. La IA trata de desarrollar resolución de problemas, pero con creatividad y toma de decisión,  cada vez con mayor información en menor cantidad de material y tiempo.

Existen varias definiciones de IA, en general se considera una función que trata de imitar la inteligencia humana; generando memorización, aprendizaje, resolución de problemas y toma de decisiones.

Incluso trata de superar la inteligencia del homo sapiens. De hecho habría nacido como expresión de un cerebro electrónico en el año 1946 con la creación del proyecto ENEIAC (Electronic Numerical Integrator and Computer) del ejército de EEUU.

Cómo funciona la Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial toma como patrón al cerebro humano con sus funciones cognitivas y conductuales. Y trata de superarlo, los primeros trabajos utilizaron como paradigma a vencer al juego ajedrez en 1937, en la investigación de Warren Weaver y Shanon en 1937. También el conocido estudio de Alan Turing, por la misma época, descifró un lenguaje creado por el humano, y una analogía entre una máquina y la mente

Utiliza, en un principio, material inorgánico como el silicio como el gran material apto para desarrollar redes neuronales artificiales. Sin embargo los biólogos moleculares han planteado que la mejor estructura de acumulación de información es el ADN, es decir un material biológico similar (ya se han sintetizado materiales similares). Así se han podido copiar en ADN de una bacteria, desde un libro a una película. Este material que acumula memoria tiene el potencial necesario para grabar información, para, luego aplicar un soft. Así se generan diferentes posibilidades de IA, desde la Robótica a grandes redes o nanotecnología inteligente, entre otras posibilidades.

Existen proyectos aún más complejos y controversiales, como robots que toman decisiones autónomas y otros que además proponen la incorporación de empatía a la IA.

2001: Odisea del espacio y la ciencia ficción que se adelanta

Se trabaja en sistemas que reconozcan los rasgos de empatía (por ejemplo: caras, voces entonaciones, actos, gestos). Se busca que también respondan de igual manera; aunque será más difícil conseguir cierto grado de emoción. Otra vez la ciencia ficción se asemeja y adelanta a la ficción (2001: Odisea en el espacio, Terminator).

El sistema nervioso está constituido por una de las pocas células excitables del humano que son las neuronas (otras son las células musculares). Estas células funcionan energéticamente, en forma independiente, lo que es mensurables; por ejemplo a través del electroencefalograma. Esta energía también forma parte del idioma con el cual se genera el lenguaje neuronal, base de la inteligencia. Es decir que el número y tamaño de las neuronas, sus conexiones, su química y la electricidad configuran la base estructural del funcionamiento inteligente.

Ese sistema orgánico puede ser emulado por sistemas orgánicos como es la computadora basada en redes de silicio. Actualmente se trabaja también en sistemas orgánicos y mixtos. En este último sistema se mezcla material orgánico con el inorgánico.

Se plantea actualmente la ayuda y colaboración de esta inteligencia con el humano, en una actitud cooperativa. Pero esta inteligencia artificial puede ser aplicada a las armas. Se podría generar así un desequilibrio tanto o más grave que el observado en la primera guerra mundial; cuando la revolución industrial fue repentinamente aplicada a una guerra.

La IA artificial genera dilema éticos y bioéticos, será muy difícil predecir el futuro,cuando la IA empática, tome decisiones éticas independientes y maneje armas e inteligencia militar.

Esta inteligencia artificial además utiliza la red internet de donde obtiene información; hasta poder influir en la sociedad intensamente. Internet equivaldría por ejemplo a aproximadamente 11.000 de cerebros interconectados al unísono.

Un reciente informe del Foro Económico Mundial dice que la IA podría aumentar el empleo y los ingresos de las empresas. Que analizado livianamente puede ser confuso. Pues aclara que es sólo para las compañías que inviertan en ella. Lo que no comenta es qué pasará con las compañías que no lo hagan y que pasaría si todas lo hicieran al mismo tiempo. Pues ¿cómo un robot que reemplaza a miles de personas podría aumentar el empleo?

El cerebro humano tiene tantas conexiones que sería equivalente a una medida extrema de información: equivalente a 1000 exaoctetos, mayor a lo que almacenan todos los servidores de google, como plantea el biólogo celular Jeff Lichtman de la Universidad de Harvard. Seria materialmente imposible analizar un cerebro humano contando las conexiones a través de investigadores, sin la ayuda de la informática.

Neurociencia e inteligencia artificial van de la mano. Proyectos de IA de las tecnologías y los de los gobiernos como el Proyecto Conectoma y el Proyecto  Cerebro de EE.UU., el Programa  Cerebro de la Comunidad Económica Europea y el Proyecto  Cerebro de China, son tomados como políticas de estado.

Deben considerarse en todo momento las cuestiones éticas y bioéticas en el estudio de la IA. El creador del Proyecto BRAIN (acrónimo en inglés de "Investigación del Cerebro a través del Avance de Neurotecnologías Innovadoras") Rafael Yuste de la Universidad de Columbia, opina que este punto debe ser central a la hora de estudiar la cuestión de las aplicaciones en materia de regulación de la seguridad individual y social. El consentimiento informado, la transferencia de información, cuestiones laborales, incapacidades o el manejo de cuestiones de la conciencia son temas claves que no pueden quedar descontrolados.

Son muchos los puntos a regular en donde el estudio de la IA puede condicionar el manejo de temas centrales de la sociedad. Su regulación es esencial.

*Neurólogo. Doctor en medicina y doctor en Filosofía. Investigador del Conicet

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Ignacio Brusco

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