La ciencia descubrió los cinco alimentos que "curan" el insomnio
La fruta que arrulla, otra que es muy rica en potasio y el clásico con respaldo científico son algunos de los que podés encontrar abriendo la heladera o las alacenas de tu cocina.
¿Das vueltas en la cama sin poder pegar ojo?
El insomnio es un problema muy común que afecta a millones de personas.
Sumar ciertos alimentos a tu dieta puede ayudarte a conciliar el sueño más fácilmente y a disfrutar de un descanso reparador.
Las cerezas, especialmente la variedad ácida Montmorency, son una fuente natural de melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia.
Un estudio publicado en el Journal of Medicinal Food encontró que beber jugo de cereza ácida puede mejorar la duración y la calidad del sueño en adultos con insomnio.
Los plátanos son ricos en potasio y magnesio, minerales que ayudan a relajar los músculos y a promover la producción de melatonina.
Además, contienen triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, neurotransmisor que induce la calma y el sueño.
¿Te acordás cuando tu abuela te daba leche tibia antes de dormir? Otra vez tenía razón.
La leche contiene triptófano y calcio, que ayudan a la producción de melatonina. Además, la calidez de la leche puede tener un efecto relajante.
Según un estudio publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, la leche y los productos lácteos pueden mejorar la calidad del sueño en los adultos mayores.
Las almendras son una excelente fuente de magnesio, un mineral esencial para la relajación muscular y la regulación del sueño. También contienen triptófano y pequeñas cantidades de melatonina.
Un estudio publicado en el Journal of Research in Medical Sciences encontró que el consumo de almendras puede mejorar la calidad del sueño en personas con insomnio.
La avena es rica en carbohidratos complejos, que promueven la liberación de insulina y ayudan al triptófano a llegar al cerebro, donde se convierte en serotonina y melatonina.
Además, la avena es una buena fuente de magnesio y melatonina.
- Establece una rutina de sueño regular. Acuéstate y levántate a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana.
- Crea un ambiente propicio para el descanso. Asegúrate de que tu habitación esté oscura, tranquila y fresca.
- Evita la cafeína y el alcohol antes de dormir.
- Haz ejercicio regularmente, pero evita hacerlo cerca de la hora de acostarte.
- Relájate antes de dormir. Toma un baño caliente, lee un libro o escucha música suave.
- Recuerda que si el insomnio persiste, es importante consultar a un médico o especialista en sueño para descartar cualquier problema de salud subyacente.
Fuentes consultadas

