Más de la mitad de las personas que residen en la Ciudad de Buenos Aires y son menores a 60 años se mudarían a otro lugar si pudieran hacerlo. Los motivos son principalmente económicos, y entre ellos mencionan las dificultades a la hora de pagar colegios privados, prepagas y alquiler.

Los datos surgen de la cuarta entrega del informe elaborado por el Observatorio Gente en Movimiento, coordinado por la periodista y diputada nacional Gisela Marziotta.

"Los resultados son abrumadores: 1 de cada 2 porteños si pudieran se irían a vivir a otra ciudad para tener una mejor calidad de vida", revela el estudio.

Se trata de un "fenómeno extendido" entre personas de casi todas las edades, ya que al comparar las respuestas con las edades de las personas encuestadas, "dejando de lado a los mayores de 60 años, en todos los rangos etarios más de la mitad de los porteños se irían vivir a otra ciudad si pudieran".

"Buena parte de los vecinos de la ciudad ya está pensando en la vida post-pandemia. Que la mitad de los ciudadanos tengan ansias de irse a vivir a otra ciudad nos plantea un desafío a quienes pensamos políticas para que todos puedan vivir bien en la Ciudad", destacó Marziotta.

En tanto, la mitad de los ciudadanos porteños que manda a sus hijos a escuelas privadas no cree poder pagar la cuota y muchos de ellos piensan cambiarlos a una pública, mientras que la mitad de los usuarios de salud privada en la Ciudad consideran abandonarla y atenderse en el sistema público.

"La educación de gestión estatal en la Ciudad podría verse desbordada si no se plantean políticas urgentes que atiendan a una nueva demanda de vacantes, a raíz de las consecuencias económicas que la pandemia está generando en las familias porteñas”, advierte el texto del documento.

El estudio corroboró que 31% de las familias con hijos en colegios de gestión privada está considerando cambiarlos a una escuela pública, tendencia que ya había notado el Observatorio en su anterior informe.

Si se mantiene la tendencia actual y no se aplican medidas de contención, este traspaso de estudiantes del ámbito privado al público "implicaría una demanda adicional de 93.310 vacantes en las escuelas de gestión pública, lo cual supone 9 mil vacantes adicionales con respecto a la medición de junio, agravando aún más la tendencia observada".

La investigación arrojó que el 50% de las familias con hijos en colegios privados "considera que no está en condiciones de pagar la próxima cuota de la institución educativa", dato que condice con el ajuste en gastos educativos de las familias con hijos en colegios privados, que es del 65%.

Por su parte, la salud pública de la Ciudad "tiene en el horizonte cercano desafíos similares a los de la educación", ya que "el 49% de los porteños que tienen una cobertura de salud privada, sea obra social o prepaga, está considerando dejar su cobertura actual y pasar a ser usuario de la salud pública".

“Este dato tiene una implicancia particular en la Ciudad de Buenos Aires, ya que es un distrito con un alto grado de privatización en el ámbito de la salud, y donde tan solo el 18,7% se atiende en establecimientos públicos”, resaltó Marziotta.

Si no hay cambios sobre esto, el Observadorio de la diputada indicó que la "presión sobre el sistema de salud se traduciría en 936 mil nuevos usuarios en el sistema de salud público" y "esa oleada implicaría un aumento del 173% de la demanda actual". Esto queda en evidencia al analizar que "el 32% de los porteños con cobertura de salud privada considera que no está en condiciones de pagar la próxima cuota de su cobertura".

Por otra parte, el estudio tuvo en cuenta la distribución de espacios verdes, que "es absolutamente desigual entre las distintas comunas". Por ejemplo, Palermo posee 14 metros cuadrados por habitante mientras que la comuna 5 tiene menos de 20 centímetros cuadrados de espacios verdes por habitante, indica el relevamiento.

La falta de parques y plazas con vegetación se sintió aún más durante la cuarentena: un 67% de los porteños afirman que con mayor cantidad de espacios verdes la cuarentena hubiese sido más llevadera, de acuerdo a los datos recabados en este informe.

Por último, desde la primera entrega del informe del Informe de Calidad de Vida durante la crisis del COVID-19 se viene haciendo un seguimiento de la situación de los inquilinos en la Ciudad. Desde abril no se observan mejoras en los índices.

En julio, el 60% de los inquilinos señaló que no están condiciones de pagar el próximo alquiler, el porcentaje representa aproximadamente 216 mil hogares y 576 mil porteños bajo esta difícil situación.

Por otra parte, el uso de tecnologías también llegó a las nuevas prácticas delictivas. Una de las más comunes es el grooming o ciberacoso, que consiste en abuso sexual de menores a través de internet.

Según el estudio, 1 de 4 porteños conocen a alguien de su entorno cercano que sufrió ciberacoso. "El dato cobra especial relevancia dada la gravedad de este delito y si se compara con su conocimiento: el 28% de los porteños no conocen esta práctica delictiva", sostienen.