Una vez más el Día Mundial de la Salud Mental se conmemora el 10 de octubre en el marco de una pandemia mundial sin precedentes. Los efectos del último año y medio en empresas y economías se seguirán sintiendo en el futuro, ya que la recuperación no llega al ritmo esperado. El efecto en la salud mental de las personas ha sido devastador.

Un informe elaborado por Mercer Marsh Beneficios brinda algunas cifras del impacto y también de la acción creciente de las compañías por tratar el tema, aunque todavía eso no se plasme de manera generalizada. 

El torbellino pandémico jugó con nuestros estados mentales. En Estados Unidos, por ejemplo, 4 de cada 10 adultos han reportado síntomas relacionados con desórdenes ansiosos, particularmente entre adultos jóvenes (18-24 años), por su parte en América Latina y el Caribe, una encuesta reciente de U-Report de UNICEF entre los jóvenes generó más de 8.000 respuestas y reveló que más de una cuarta parte había sufrido casos de ansiedad y un 15%, depresión.

En Latinoamérica, según datos de Mercer, el gasto público en esta área de la salud es apenas un 2 % del presupuesto sanitario total y, en esta región, sólo un tercio de las aseguradoras ofrecen terapias online para problemas de salud mental. 

"Los colaboradores han tenido que adaptarse a un trabajo a distancia en apenas días, con casi nulo contacto humano, aprendiendo sobre la marcha infinidad de procesos, adaptándose a velocidad de vértigo, con muchos miedos y muchos duelos. A esto sumemos la realidad de las personas con afecciones previas de salud mental, muchas de las cuales están todavía más aisladas socialmente que antes", señala Julieta Doldo, líder de Mercer Marsh Beneficios de Argentina y Uruguay. "Todo lo que ha ocurrido, nos está pasando factura en la salud mental de nuestras sociedades", agregó. 

Marsh Argentina realizó durante agosto y septiembre una encuesta a pymes y grandes empresas, de Argentina y Uruguay, de todo tipo de industrias con el fin de conocer cómo actuaron en materia de salud frente a la pandemia.  En cuanto al bienestar emocional, la encuesta reflejó que el 44 % de las empresas otorga el servicio de asistencia psicológica adicional a la cobertura médica (de ellas, el 61 % ya lo brindaba antes de la llegada del COVID-19) y el 53 % de estas reconocieron un incremento en su utilización durante la pandemia. Asimismo, se concluyó que el 29% de las organizaciones desarrolló alguna red de contención para los empleados con cuadros depresivos, estrés o ansiedad. Por otra parte, el 24 % de las firmas respondieron que cuentan con algún plan de capacitación para los líderes y/o colaboradores con la intención de que sean capaces de gestionar cuestiones de salud mental que identifiquen en sus colaboradores y así poder orientarlos en la asistencia.

En tanto, el 34% de las empresas incluyen en sus programas de bienestar acciones o beneficios relacionados a la salud mental de sus colaboradores como son EAP (Programa de Asistencia al Empleado), mindfulness, yoga, pausas activas, consejería nutricional, opciones de ejercicio físico y, en menor medida, servicio de coaching ontológico, actividades artístico-recreativas y hasta talleres emocionales y de gestión del tiempo, entre otros.

A nivel global, el COVID-19 ha acelerado y reafirmado una mayor implicación de la empresa en el bienestar integral de sus colaboradores. Un estudio regional de 2019 indicaba que el 71 % de las empresas no contaba con ningún programa para reducir problemáticas de este tipo. Sin embargo, en 2021, el 53 % de las empresas ofrecen a sus colaboradores algún EAP. De ellas, el 89% piensa continuarlo de forma indefinida.