Comienza el invierno, una estación del año adorada y odiada por muchos. Esta época del año, además de despertar adeptos y detractores, incrementa la circulación de todo tipo de virus y bacterias que producen enfermedades respiratorias.

Los niños pueden ser considerados los principales transmisores de la influenza en la población. Es necesario intensificar las rutinas de limpieza y desinfección para evitar la propagación de infecciones respiratorias que posibiliten el contagio al hogar y las familias.

El informe de la Fundación del Centro de Estudios Infectológicos (Funcei) remarca una serie de factores asociados a esta época del año que debemos tener en cuenta para evitar enfermarnos y  disfrutar de una mejor calidad de vida.

Ventilación de los ambientes

La aparición de los primeros fríos hace que toda reunión social o familiar se empiece a realizar puertas adentro. Por este motivo, la aparición de brotes de influenza, bronquiolitis o neumonías suele verse en la escuela, ámbitos laborales y reuniones sociales. 

El principal factor es la concentración de personas en espacios reducidos por tiempo prolongado, con poca ventilación y condiciones de hacinamiento

La ventilación de ambientes cerrados, sobre todo en período invernal o de bajas temperaturas, debe hacerse con regularidad para permitir el recambio de aire. También, se recomienda la apertura de puertas y ventanas que garanticen una circulación cruzada del aire.

Lavarse las manos

Las manos constituyen la principal vía de transmisión de enfermedades, debido a que el contagio se produce por el contacto directo con superficies y objetos contaminados

El lavado de manos es fundamental en la prevención de cualquier tipo de infección respiratoria. Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón o con un producto a base de alcohol contribuye a disminuir las posibilidades de contagio.

El lavado de menos es fundamental para una correcta higiene

¿Cuándo debo lavarme las manos?

  •                    Antes y después de manipular basura o desperdicios.
  •                    Antes y después de comer, manipular alimentos y/o amamantar.
  •                    Después de haber tocado superficies públicas.
  •                    Después de manipular dinero, llaves, animales, etc.
  •                    Después de ir al baño o de cambiar pañales.

Limpieza y desinfección: diferencias

Según FUNCEI, limpiar es remover la suciedad visible, mientras que desinfectar significa eliminar los virus y bacterias presentes en el ambiente que no vemos a simple vista. Entonces, solo se consigue una limpieza total cuando se limpia y desinfecta. 

En este aspecto, la lavandina líquida es un producto accesible que puede llegar a eliminar el 99,9% de los gérmenes. Estas rutinas de higiene y desinfección con un producto para el hogar deben realizarse diariamente y su frecuencia dependerá del tránsito de personas en el espacio y la complementación con la ventilación de ambientes.

La temporada de bajas temperaturas puede poner a prueba el sistema inmunológico, pero tomando las medidas de higiene personal adecuadas y comprometiéndonos a intensificar las rutinas de limpieza y desinfección en los distintos ámbitos se puede cortar el contagio y evitar trasladar enfermedades al hogar.