"Instinto es una acción intencional y sin conciencia de la finalidad"
Eduard von Hartmann

Se piensa en la capacidad instintiva como un proceso por debajo del umbral de la conciencia, clave en la supervivencia del más apto. Uno de los primeros conceptos es que, si bien lo intuitivo se corresponde con un mecanismo inconsciente, es influido por la actividad consciente, siendo además modificable por la emoción y por el nivel de estrés.

El neurocientífico Michel Gazzaniga afirma que el sistema nervioso central es un "afinado sistema neural dedicado a la toma de decisiones relacionadas con la supervivencia". Esas tomas de decisiones dependerán de los instintos primitivos, del control cognitivo consciente y de la influencia afectiva que impactará sobre el vector final decisorio.

El hombre detenta instintos básicos de supervivencia que comparte con los mamíferos superiores. Esto se sabe desde el comienzo del siglo pasado: se enseña que poseemos emociones básicas a las que muchos memorizan como las "las cinco C": correr (miedo), combatir (agresividad), copular (sexualidad), comer (alimentación) y control térmico conductual (por ejemplo abrigarnos o desabrigarnos ante el frío o el calor).

Estas funciones están especialmente ubicadas en la subcorteza cerebral, permiten sobrevivir a los humanos, a los mamíferos inferiores (como los ratones) y también a nuestros primos los chimpancés y los bonobos, ambos genéticamente iguales a nosotros en un 99%.

Actualmente se describen otros instintos esenciales para la supervivencia. Por ejemplo, fue observado el reconocimiento espacial de ciertas neuronas (podríamos llamarla conciencia primitiva del espacio) descripta por los premios Nobel de medicina de 2014 como un GPS interno y que no solo se observa en mamíferos sino también en insectos. Es decir, muchos de los institutos básicos van mucho más atrás evolutivamente.

Las abejas pueden volver a un panal muy lejano y, además, evitar colisiones o los pájaros que se anticipan muy precozmente a una migración preparándose para transitar distancias muy lejanas. Asimismo, la evaluación del tiempo es reconsiderada en los animales. Por ejemplo, aprender determinado rumbo (como el de las aves) implica una toma de decisión a largo plazo muy elaborada que conlleva también un complejo programa temporal, además de espacial.

El desplazamiento nómade, que representa en nuestra especie el 95% de nuestro tiempo sobre el planeta pudo haber estado relacionado con lo espacial. Por lo tanto, la programación de tiempo y espacio se agrega a los cinco instintos básicos ("las cinco c") descriptos mucho antes por los neurólogos cognitivos.

Cualquier pérdida de estas funciones instintivas puede ocasionar la desaparición de una especie. Los evolucionistas plantean que cinco veces se ha perdido la especie dominante en la historia del mundo (5.000 millones de años) por diferentes eventos. El más conocido es la desaparición de los dinosaurios, a los que los mamíferos les ganamos la lucha evolutiva.

El homo sapiens lleva en el mundo un tiempo muy corto, correspondiente en escala a aproximadamente dos meses de vida si el Universo tuviera 14 años (tiene en realidad 13.700 millones de años); entonces, la Tierra tendría solo 5 años (en realidad tiene 5.000 millones de años). Es decir, somos una especie muy reciente, con muy poca tiempo y poca experiencia evolutiva, para nada dominante de la situación ambiental y quizá muy poco de nuestros propios instintos.

De hecho, ya una vez la especie de humano desapareció de la faz de la Tierra: el hombre de neandertal, que siendo pensante y similar a nosotros también descendiente del homo erectus (al igual que el humano), aparece en Europa a diferencia del sapiens, que nace en África y luego se extingue.

Sin embargo, compartimos con ellos aproximadamente 30.000 años en Europa y en Asia cuando migramos hacia esos lares. El hombre de neandertal tenía capacidad simbólica, lenguaje y destreza manual, además de la capacidad para aparearse y reproducirse con el humano, aunque con algunas dificultades. Esto llevó a que tengamos el 3% del material genético de nuestro genoma compartido con ellos.

Es decir, el humano sapiens, descendiente del homo erectus al igual que el neandertal, terminó ganado la competencia evolutiva contra este último, sea porque el neandertal haya sido menos sociable (gregario) o porque no supo cazar presas como el hombre sapiens (pues se acercaban mucho a la presa herida y eran lastimados). Así fue que perdieron la guerra evolutiva (contienda quizá no tan metafórica) con el humano.

Cualquiera sea el motivo evolutivo, esa fue clave para poder sobrevivir sobre el neardental. Posiblemente, otra función instintiva sea la sociabilidad, pues la conducta gregaria parece habernos ayudado a cazar, a defendernos, a soportar las glaciaciones y a guerrear por sobre otras especies de hombres.

Podría pensarse que la capacidad empática de agregarse socialmente podría haber sido otro importante instinto de conservación. A través de los gestos, la risa, la música, el llanto y el lenguaje primitivo se fue constituyendo una posibilidad de unión entre pequeños grupos de hombres en la Edad de Piedra más antigua. Comunidades pequeñas de veinte o treinta personas, que habrían sido sustanciales para permanecer en el proceso que nos dejó sobrevivir ante otros homínidos.

Estos institutos básicos serían, en un principio, los que nos dejaron sobrevivir. Pero cuidado, quizá alguno de ellos sea paradojal (sirvieron en el comienzo pero luego son perjudiciales). Especialmente el de combatir (agresividad), ya que la sobrepoblación del mundo y el sedentarismo nos han llevado a la situación de dominio del territorio, base de la propiedad y de las guerras consecuentes. Esto podría conducirnos a nueva extinción de un ser biológico dominante en el mundo

El premio Nobel Daniel Kahneman llama a los mecanismos instintivos inconscientes "mecanismos implícitos de la mente", en los que trabajan sectores inconscientes corticales de procedimiento junto con sectores emocionales (amígdala cerebral) y otros preventivos (temporal derecho e ínsula). Además, se activan procesos de memoria y aprendizaje, generando una ruta automática de pensamiento.

Kahneman denomina a la otra ruta (la "racional consciente") "explícita", que corresponde a las funciones racionales asociativas (especialmente neocorticales) pero que conllevan una interacción y un control de lo intistivo.

Los procesos instintivos son muy complejos e intervienen muchas funciones que luego pueden concientizarse. Se puede mejorar con ejercicios y con el conocimiento de la actividad instintiva a perfeccionar. Científicamente se podría desglosar en muchas funciones y zonas del cerebro, que intervienen en cada uno de los talentos instintivos subconscientes.

Los animales también cuentan con este proceso; el que caza intuye para dónde irá su presa y esta tratará de evitarlo. Quien lo haga mejor será el que sobreviva.

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Ignacio Brusco

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