Arrancar el día de trabajo no es fácil. Se suelen mezclar la ansiedad por sacar las tareas adelante con el sueño que aún no se termina de alejar. Durante los diez primeros minutos de nuestra jornada laboral cometemos a menudo errores que traban nuestra productividad durante el resto del día. La consultora de Recursos Humanos Resume.io elaboró un informe (publicado por MarketingDirecto.com) que repasa nueve de estos "pecados" tan habituales.

Ingerir café entre las 8 y las 10 de la mañana. Interfiere con el momento en que el cortisol, la hormona del estrés, alcanza sus cotas más altas en el organismo. ¿El resultado? Que el estrés se dispara. Para mantener en niveles más o menos bajos nuestros niveles de estrés es recomendable posponer la ingesta de café a los periodos comprendidos entre las 10 y las 12 de la mañana y las 2 y las 5 de la tarde.

Revisar la bandeja de entrada del correo inmediatamente.Tras chequear nuestro mail nos lleva aproximadamente 25 minutos adentrarnos en nuestra zona de máxima productividad, por lo que lo mejor es dejar esta tarea de revisión para cuando ya hayan transcurrido 30 minutos de nuestra jornada laboral y hayamos tenido tiempo de planificar adecuadamente nuestro día.

No vaciar la cabeza antes de empezar con las tareas. Alojar en la cabeza mucha información nos hace sentir que controlamos la situación (aunque no lo hagamos en realidad). Es aconsejable llevar una libreta en la que descargar ideas, preocupaciones y tareas pendientes.

Ir directamente a una reunión. Según estudios, se suele invertir unas 23 horas a la semana en reuniones. Razón de más para tratar de impedir a toda costa (bloqueando la agenda, por ejemplo) las reuniones al comienzo de la jornada.

Apoltronarse en la silla. Algunos estudios sugieren que cuando estamos de pie y no sentados estamos más predispuestos a sentir que tenemos más las cosas bajo control.

Trabajar alejados de la luz natural. No siempre es posible, pero según el informe de la consultora, estar expuestos a la luz natural del sol a primera hora de la mañana obra un efecto benéfico en nuestro humor, nuestro nivel de alerta y nuestro metabolismo.

Establecer fechas tope autoimpuestas: Para que los deadlines que nos imponemos a nosotros mismos sean realmente efectivas necesitamos compartirlas con los demás.

Abrir el navegador. De acuerdo con un estudio de Webtrate, el 36% de los trabajadores admite perder una hora al día revisando su correo personal y sus redes sociales. A fin de evitar las distracciones, podemos valernos de extensiones para bloquear el acceso a determinadas páginas como StayFocusd.

Comenzar varias tareas simultáneamente. El multitasking entorpece la productividad. Una buena idea es planificar la jornada intercalando bloques de 40 minutos de tareas complicadas con espacios de 20 minutos dedicados a tareas más triviales.

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