La generación de urbes fue un proceso iniciado al hacernos sedentarios. Pero fuertemente incrementado en la era industrial y reforzado en las últimas décadas como consecuencia de la injusta distribución del ingreso.  Así, vivir en grandes ciudades, otorga mayor accesibilidad a recursos primarios denotando dos cuestiones. Una de ellas es la tendencia sistemática del ser humano a  lo gregario y segundo la oferta relativa de soluciones urbanas a un mundo superpoblado pero con la riqueza mal distribuida.

Una de las contraposiciones que producen las ciudades es el peligro de las pandemias. Esto sucede desde picos infecciosos detallados históricamente,  probablemente antes de las primeras descripciones históricas  de epidemias también hayan existido. Entonces el  líder Pericles en Atenas o el gran emperador y filósofo Marco Aurelio en Roma, murieron por infecciones epidémicas en sus respectivas ciudades.


Entonces, Atenas, Roma, Constantinopla, Florencia, Londres sufrieron grandes epidemias, dada la mayor posibilidad de transmisión ante la gran densidad poblacional de estos conglomerados. Las urbes acumulan muchísimas posibilidades exponenciales de contagio, dado el gran número y la cercanía de las personas. Mucho más con medios de transportes masivos, urbanos e interurbanos. Si a esta situación se le agrega la relación intercontinental de los viajes se genera una “globalización de los contagios”, especialmente a partir del tráfico aéreo.

Para hacerse gregario el cerebro no solo se debe abstraer, sino debe poder comunicar. También manejar herramientas y utilizar instancias simbólicas, como dibujos o música, que representen cuestiones prácticas o religiosas.Hace aproximadamente  12.000 años el humano pasó de ser nómada cazador-recolector a sedentario y agricultor. Eso generó procesos de defensas territoriales y acumulación de personas en un mismo sitio.

Existiría un instinto muy básico y poco investigado, que sin embargo parece clave para la supervivencia de muchas especies animales que es la sociabilidad de las mismas. Esta función primitiva es la creación de un hogar dentro de un “superorganismo”: nido, hormiguero, avispero, panal, termitero o cueva, entre muchas posibilidades. Esta organización hace a la conducta gregaria esencial para la vida de una especie y su supervivencia evolutiva.

Algoritmos matemáticos y conducta humana 


Esto sucedería en pos de la protección y la conducta social de una especie. Parangonando a la inteligencia humana, con estructuras neuronales mucho más simples que confluyen en superestructuras. Los científicos etólogos las estudian con un sistema computacional basado en algoritmos que utilizan gráficos; algoritmos matemáticos y computacionales especiales para poder entenderlas. Es decir, el conjunto constituye un organismo de altísima complejidad, mucho más en instancia gregaria. Podría aplacarse la conocida frase: “la unión hace la fuerza” y también la inteligencia.

Sea cual fuera el mecanismo de construcción; insectos, aves y mamíferos, tienen implícitos cuestiones instintivas de construcción de hogares. Con impacto sobre cuestiones territoriales y protectivas imprescindibles, de las cual depende su supervivencia. Sin nido no hay posibilidad de sobrevida, sería interesante que lo sepan algunos dirigentes. Se desprotegen así instintos básicos; que al no ser respetados generan graves consecuencias.

Un elemento sustancial de supervivencia: poder refugiarse en cuevas donde escaparse del frío, de los predadores, dormir, cocinar y realizar las primeras construcciones simbólicas con los dibujos rupestres.

El lenguaje como instrumento y la utilización de elementos pueden haber sido parte del mismo proceso evolutivo, que aumentó la sociabilidad del humano. La lengua utiliza mucho más que la función hablada, siendo también la gestual y musical. Lo que sirve para la mejor la transmisión de la información, pero además para negociar posibles acuerdos o desacuerdos. Caminó de la mano de lo tecnológico.

Neurociencia: lazos sociales versus egoísmo

De hecho las neuronas en espejo (que copian al otro) base de la interacción social fueron descriptas en  área lingüísticas en el homo sapiens.
Conocer al otro podía llevar a asociarse,  cooperar y dejarse copiar, es decir ser altruista. O por lo contrario evitarlo, rompe el lazo social, basado en otra función primitiva: el Egoísmo. Altruismo y egoísmo parecerían ser dos estamentos instintivos, reguladores de lo social;  ya observados en animales inferiores.

Existen un interesante meta análisis de neuroimágenes funcionales del Cerebro, que coinciden en que poblaciones orientales se  prioriza la activación de áreas de empatía social. En cambio en cerebros occidentales se  activan  zonas del pensamiento individual
Las sociedades cooperadoras, como sucedió con el homo-sapiens, son las que sobreviven. Dejarse copiar y cooperar, son necesarios para la sobrevida de una especie. El ser humano es el único ser biológico que consiguió conquistar los cinco continentes. Se piensa que la capacidad de cooperación, incluso con sujetos desconocidos, intervino en la supervivencia de nuestra especie.

Al igual que la capacidad de abstracción, se asoció al crecimiento de nuestro cerebro. Pues estas funciones están claramente ligadas. Existe una regla que postulan algunos neurobiólogos: a mayor cerebro más capacidad socializadora. Cuanto  más masa encefálica, mayores urbes. 

Los procesos urbanos generaron superorganismos poblacionales. Que globalizados devienen en un supraorganismo mundial. Estas poblaciones fueron entonces la base de la civilización, pero también el sustento de las grandes epidemias. Y ahora de pandemias globalizadas.

*Neurólogo cognitivo y doctor en Filosofía. Prof. titular UBA. Conicet

Más notas de

Ignacio Brusco

Pros y contras de la Ley de Salud Mental

Pros y contras de la Ley de Salud Mental

Vacunas y tratamientos contra el coronavirus: qué puede hacer la melatonina frente al Covid-19

Donald Trump se sometió a un cóctel que incluyó melatonina

Neurociencia: el lugar de las inteligencias en el cerebro

Neurociencia: el lugar de las inteligencias en el cerebro

Temores y supervivencia en pandemia: cuando el hábito se convierte en TOC

Temores y supervivencia en pandemia: cuando el hábito se convierte en TOC

Sin vacuna, el peligro exponencial de contagios en el transporte público: urbes y pandemia

El peligro de contagios en el transporte público

Un Día Mundial de la Salud Mental atípico

Un Día Mundial de la Salud Mental atípico

Venganza por mano propia: enojo y cerebro

Venganza por mano propia: enojo y cerebro

Adultos mayores, sistema inmune y Covid-19

Adultos mayores, sistema inmune y Covid-19

Vacuna para coronavirus

Vacuna para coronavirus

LongCovid: las secuelas que deja el coronavirus en pacientes con Alzheimer

LongCovid: las secuelas que deja el coronavirus en pacientes con Alzheimer