A menos de un mes y medio para el comienzo del verano, la altas temperaturas ya se hicieron presentes en algunas provincias y mostraron nuevamente la necesidad de ingerir líquidos para prevenir un golpe de calor. Sin embargo, la deshidratación no es un problema solo de las épocas de verano, sino que puede suceder en cualquier momento y puede ser muy perjudicial para la salud, especialmente la de niños o ancianos.

El cuerpo humano está formado por un 60% de agua: está presente en el interior de las células, en el espacio entre las células, en la sangre y en otros líquidos del organismo como la saliva, el sudor o las lágrimas.

Según un estudio impulsado por el Instituto Danone, la deshidratación es uno de los 20 diagnósticos más frecuentes. El trabajo graficó que hasta el 40% de las personas mayores ingresadas en una residencia están deshidratadas, habitualmente a causa de una pobre ingesta, un porcentaje que desciende hasta el 5-10% en medio comunitario.

Qué es la deshidratación

La deshidratación ocurre cuando una persona usa o pierde más líquido del que ingiere, por lo que su cuerpo no tiene suficiente agua y otros fluidos para llevar a cabo sus funciones normales. En función de la gravedad de esta, las consecuencias serán unas u otras, ya que no es igual tener una deshidratación leve que una grave, una emergencia que pone la vida en peligro.  

Las causas más comunes de deshidratación son: 

  • Diarrea
  • Vómitos
  • Enfermedades
  • Fiebre
  • Dudoración excesiva, por ejemplo, a causa del ejercicio en clima cálido
  • Orinar demasiado (la diabetes no controlada o algunos medicamentos, como los diuréticos, pueden provocar que una persona orine mucho)

Síntomas de deshidratación

Leve o moderada:

  • Sed
  • Boca seca o pegajosa
  • No orinar mucho
  • Orina amarilla oscura
  • Piel seca y fría
  • Dolor de cabeza
  • Calambres musculares

Grave:

  • No orinar u orina amarilla muy oscura o de color ámbar
  • Piel seca y arrugada
  • Irritabilidad o confusión
  • Mareos o aturdimiento
  • Latidos cardíacos rápidos
  • Respiración rápida
  • Ojos hundidos
  • Apatía
  • Shock (flujo sanguíneo insuficiente a través del cuerpo)
  • Inconsciencia o delirio

Cómo combatir la deshidratación

El mejor tratamiento para no deshidratarse es, obviamente, la prevención. Para evitar la deshidratación:

  • Tome mucho líquido todos los días, incluso cuando esté bien de salud. Beba más cuando el clima esté cálido o si está haciendo ejercicio.
  • Si alguien en la familia está enfermo, preste atención a la cantidad de líquido que puede beber. Preste especial atención a los niños o a los adultos mayores.
  • Cualquier persona con fiebre vómitos o diarrea debe tomar mucho líquido. NO espere a que aparezcan los signos de deshidratación.
  • Si cree que usted o alguien de su familia puede llegar a deshidratarse, llame a su proveedor. Haga esto antes de que la persona resulte deshidratada.

En caso de que ya sufra de la deshidratación, puede:

  • Tomar sorbos de agua o chupar cubitos de hielo.
  • Beber agua o bebidas para deportistas que contengan electrólitos.
  • No tomar pastillas de sales minerales. Pueden causar complicaciones graves.

En caso de tener diarrea, consulte a su médico sobre qué alimentos ingerir. Por otra parte, en caso de una deshidratación más grave o una emergencia por insolación, puede necesitar permanecer en el hospital y recibir líquidos por vía intravenosa (IV). 

La deshidratación causada por gastroenteritis viral debe mejorar por sí sola después de unos días.