Rigidez mental, una carcelera intolerante
Nunca dejemos de cultivar la inquietud, la curiosidad y el sentido crítico.
La expresión "ser de mente cerrada" está integrada en el lenguaje popular desde hace mucho tiempo. Se trata de esa expresión que empleamos cuando algún conocido presenta rigidez mental, no entiende o no quiere entender un punto de vista distinto al suyo. O, por el contrario, aquel que con tal de llevar la razón pierde un poco los nervios al intentar convencernos de nuestro error.
Podríamos decir, sin equivocarnos, que una buena parte de la población mundial mantiene una tendencia que no precisamente apunta hacia la apertura mental. Intereses personales, fanatismos políticos y religiosos, machismo, discriminaciones hacia otras razas, etnias o discapacidades... es quizá un dato triste, pero es bien conocido el hecho de que muchas personas se mueven exclusivamente en sus propios intereses.
La intolerancia, los estereotipos, el prejuicio, el autoritarismo y el dogmatismo son conceptos totalmente opuestos a una mente abierta. Personas incapaces de cambiar de opinión y que, de algún modo, presentan una actitud verdaderamente destructiva para todos aquellos individuos que están a su alrededor.
En ese marco, es esencial que nos centremos en nosotros más que en preocuparnos por los demás. Toda mejora empieza por uno, así que no dudemos en practicar diariamente el sano ejercicio de la apertura mental por el bien de nuestra salud tanto emocional como intelectual. "Con las mentes pequeñas ocurre lo mismo que con las botellas de cuello estrecho: cuanto menos contiene, más ruido hacen al vaciarlas", supo plantear alguna vez Alexander Pope.
Es posible que tengamos nuestra propia opinión, nuestras propias creencias, pero nos gusta escuchar cualquier idea y buscar nuevas informaciones para tener una visión más amplia de las cosas, más integradora de la realidad. Si disponemos de una mente abierta no nos molestará ver evidencias que son contrarias a nuestras creencias u opiniones. Las personas con apertura mental no se sienten ofendidas cuando les demuestran que mantenían una idea equivocada sobre un tema concreto; su principal finalidad es siempre conocer la verdad sobre las cosas, de ahí que no solo acepten correcciones sino que además se interesen por buscar más evidencias y evaluar continuamente lo que ven.
Si contamos con una mente abierta sabremos que toda idea debe revisarse y que no debemos creer ciegamente lo que nos dicen, lo que leemos o lo que escuchamos. Buscaremos más opiniones, contrastaremos la información y estaremos abiertos a aceptar nuevos puntos de vista. No podemos pensar que nuestras opiniones y creencias son sagradas, así como tampoco podemos creer todo lo que vemos en la televisión o todo lo que leemos en los periódicos.
No podemos despreciar a nadie porque piense de modo diferente. Cambiar de opinión no es signo de debilidad o de inmadurez, al contrario. El ser humano está en continuo crecimiento y en continuo aprendizaje. Solamente las personas fuertes y maduras saben aceptar sus errores y encontrar nuevos caminos de sabiduría. Nunca dudemos en cultivar la inquietud, la curiosidad y el sentido crítico sobre la realidad que nos rodea.
Las personas que no poseen apertura mental son poco o nada flexibles y les asusta demasiado lo desconocido. No tienen la habilidad para modificar su propia opinión y aceptar las ideas ajenas, por eso se las considera "cerradas" o "estructuradas".
También se ha visto muy asociado a esta rigidez el concepto de la "zona de confort". En sentido figurado, se entiende por una persona flexible aquella que se adapta a las circunstancias y es capaz de ceder o ser "elástico".
Las personas flexibles poseen una dimensión de la personalidad que se denomina apertura mental o apertura a la experiencia. Son personas que no temen verse envueltas en situaciones novedosas. En este sentido, son dinámicas y disfrutan del dinamismo. Por ello también tienen un componente de osadía extra en su personalidad: asumen más riesgos y sufren menos en situaciones de incertidumbre. Además, las personas flexibles entienden que existen diferentes puntos de vista, así como también un amplio abanico de posibilidades al momento de resolver un problema.
Una actitud rígida nos dificultará avanzar en la vida, ya que muchas estrategias, opiniones y creencias pueden transformarse en obstáculos. Por eso se hace necesaria la flexibilidad mental, abandonando los intentos de caminar sobre seguro. Decía Lao Tse: "El agua lo vence todo porque se adapta a todo".
"A la orilla de un río, un roble fue derribado por una tormenta. Mientras era arrastrado por la corriente, una de sus ramas se encontró con un juncal crecido cerca de la ribera. El impacto produjo un gran desconcierto en el roble. No pudo evitar preguntarle a uno de los juncos cómo había logrado mantenerse sano y salvo en medio de una tempestad que, debido a su furia, incluso había sido capaz de arrancar de raíz un roble. "El porqué es muy simple: logro mi seguridad mediante una habilidad opuesta a la tuya. En lugar de permanecer inflexible y testarudo me adapto a las ráfagas del viento y, sin dejar de ser quien soy, no sucumbo ante ellas", respondió el junco.

