"Adueñándose de nuestra atención, la tecnología entorpece nuestras relaciones"

Daniel Goleman

El proceso atencional es una de la principales funciones del ser humano. Aunque también se encuentra presente en los animales, es en el ser humano donde probablemente alcanza su máximo desarrollo.

Se puede considerar, como plantea el neurólogo Antonio Damasio, que la atención es poner toda la maquinaria neurológica de la conciencia concentrada en un punto. En realidad, la atención es el sistema por donde entraría la información consciente al sistema nervioso.

Función que trata de converger en un punto la mayor cantidad de energía sensorial consciente que recibe el cerebro e inhibir al resto de los estímulos.

De este modo, es un proceso muy rápido que funcionará previo a la memorización. Se puede considerar que la atención es una función coetánea al suceso que la estimula. Es decir, se activa en simultáneo que se produce el mismo; aunque exista un imperceptible retraso en la llegada de la información, consecuente de la velocidad de transmisión. Sea de la luz, el sonido o de la misma transmisión neuronal genera un lentecimiento de milisegundos.

Diferente es la memoria, que por definición es una función del recuerdo, es decir que presentifica el pasado. Aun en la memoria mas rápida, llamada inmediata o de trabajo, que igualmente implica segundos. Esta última se expresa recordando el pasado inmediato o el lenguaje con el que hablamos, llamado bucle fonológico; que corresponde al hilo del pensamiento.

Cuando hablamos es uno de los momentos en el que la atención se torna claramente necesaria. En cierto modo, como plantea el fenomenólogo Alfred Schultz, cuando hablamos el resto de los oyentes están al unísono con nuestro discurso, mientras el orador entiende después; ya que va recordando el hilo de su pensamiento mientras habla.

La atención requiere no sólo sostenerla durante un corto tiempo, sino que lo más importante y difícil es mantenerla sostenida.

Atender y sostener la misma dependen del desarrollo cerebral, especialmente del área cerebral prefrontal. Que adquiere su mayor evolución en el ser humano y en especial en el adulto (a los treinta años).

Así, animales con un cerebro desarrollado como el perro o el chimpancé pueden atender cortos tiempos, pero son fácilmente distractibles.

Cuestión que también sucede en el bebé y en la primera infancia. Pues esta posibilidad de mantener la atención por largos períodos, sin dejarse distraer, se termina de desarrollar en la adultez. Es decir cuando termina de madurar y mielinizar el lóbulo prefrontal, cuna de la atención.

Implica entonces no sólo la concentración en un punto, sino la inhibición lateral de otros estímulos y poder mantenerlo en el tiempo. Pero asimismo, poder interrumpirla si existe otra información sensorial más importante o interesante. Esto implica la capacidad de flexibilidad cognitiva, algo que también llega a su máximo en el adulto

Se suele considerar que la atención es una función de gran importancia en el cerebro maduro. Sin embargo, es un proceso fundamental en la función de maduración cerebral, un rol clave en el desarrollo de la funcionalidad cognitiva.

El grupo del neurobiólogo Gabriel Horn de la Universidad de Cambridge trabajó la atención en pollos. Con estos animales tenemos un ancestro en común, que se separa del humano hace 280 millones de años; pero que sin embargo tiene muchas funciones en común, entre ellas la atencional.

Este grupo observó la importancia de las primeras improntas de estas aves al nacer.

Se adhieren a lo que fue visualmente el primer estímulo, pudiendo ser un incluso un objeto inanimado. Pero sin embargo se apegan mucho más si el objeto tiene forma de pollo adulto; es decir con el formato estructurado de cuello y cabeza; además esta adherencia aumenta más aún si la impronta es de un animado.

Pues estas aves prestan mucha mayor atención cuando el objeto se mueve en forma similar a un animal. Es decir con aceleraciones y desaceleraciones en el espacio, similares a un ser vivo.

Esto se adjudica a una área que se encuentra tanto en el animal como el ser humano, que es el área septal (subcortical) del cerebro. La que permite reconocer movimientos animados, y que al lesionarse abole tal capacidad.

Algo muy similar sucede en el bebé recién nacido, que siguen con la vista cualquier cara humana, mucho más si está en movimiento animado. Esto se agota al mes de vida. El niño en el primer mes sigue a las caras con formato humano y mucho más si se mueven animadamente con aceleraciones y desaceleraciones

Esto sucede en niños sanos, pero no en niños autistas. Considerando que estas áreas de reconocimiento facial son de las primeras en otorgar la capacidad social.

Dependientes fuertemente de la atención, que en este caso presenta escasos componentes conscientes, dada la inmadurez del cerebro del bebé recién nacido.

Estos ingresos de información son muy tempranos y modifican el desarrollo, la cognición y finalmente el psiquismo. Ingresan mucho más precozmente que lo que se pensaba y con tiempo de vencimiento. Por ejemplo, el ingreso de la información de caras desconocidas se produce durante el primer mes, siendo todas muy parecidas. Para luego empezar a diferenciar las caras conocidas ( por ejemplo, los padres) de las desconocidas.

Se ha descrito que estas pruebas de reconocimiento facial y de animación, son reconocidas por niños normales pero no por los autistas.

En las personas normales en la resonancia magnética funcional de cerebro el reconocimiento facial activa la corteza fusiforme (también en el hipotálamo anterior). En cambio en los pacientes autistas no se estimula esta área, sino se encienden zonas cerebrales que funcionan ante objetos o el movimiento no animado.

Es decir que en el autismo se tendría una falla primitiva en la diferenciación de los objetos de los humanos. Lo cual explicaría la alteración de la funcionalidad social en estas personas.

La atención tiene una importante relación con la temporalidad. Es casi coetánea con los estímulos y se diferencia de la memoria de trabajo, dado que esta última ya es recuerdo, es decir pretérito.

Sin embargo pueden ser confundidas, dado que afectan el ingreso de la información mnésica que depende de atender previamente.

Esto se altera en patologías psiquiátricas como ansiedad, autismo, déficit atencional, esquizofrenia. Problemáticas con claros problemas atencionales

Otras enfermedades como el Alzheimer, sin embargo, afectan memorias más tardías y pueden ser confundidas con alteraciones de la atención, sin serlo

Es decir la atención tiene un gran impacto en el aprendizaje, aun en el más precoz; con tiempos programados de antemano para el ingreso de información. Conocer estos tiempos y el tipo de información servirá no sólo para el diagnóstico, sino para el tratamiento de problemáticas tan frecuentes.