El octavo Foro Mundial del Agua quedó inaugurado en Brasil, por primera vez en Sudamérica, con un escenario dramático de fondo, sobre todo porque en la sede del encuentro, Brasilia, hay racionamiento por una severa sequía, y el país está en el foco global por el escándalo de la minera noruega Hydro, que admitió haber contaminado ríos amazónicos.

El presidente Brasil, Michel Temer, abrió el encuentro que tendrá lugar durará toda la semana en al capital brasileña, pero el foco se ha puesto sobre el escándalo ambiental tras la declaración del grupo noruego Norsk Hydro de que fue el responsable de contaminar ríos amazónicos.

El río en la selva amazónica fue contaminado con bauxita que se transbordó el 17 de febrero de los depósitos de la fábrica luego de fuertes lluvias.

"Esto es totalmente inaceptable y rompe con las buenas prácticas de Hydro", dijo el ejecutivo del grupo noruego, que fue multado por unos 7 millones de dólares por operar un sistema de calado realizado sin licencia ambiental.

El Foro Mundial del Agua, en su primera edición en Sudamérica, encuentra a Brasilia, la capital ubicada en una meseta árida del centro de Brasil, en medio de una sequía que obligó al gobernador del Distrito Federal a realizar un racionamiento en las residencias.

En el discurso de apertura, Temer prometió sin plazos acciones de saneamiento básico para su país, pero realizó un discurso con un alarma: "El mundo no puede perder más tiempo".

Lo hizo al comentar que la degradación del medio ambiente afecta a los recursos hídricos globales.

El subcontinente posee el 20% de la reserva hídrica mundial, con las cuencas del Amazonas y la del Plata, de la cual Brasil posee el 12%.