Se acabaron los intentos de corte autodidactas frente al espejo: a partir de este miércoles reabren las peluquerías porteñas. Entre las medidas que incorporarán los locales abrir sus puertas  por primera vez desde que comenzó la cuarentena en marzo (en provincia abrieron el lunes), se encuentran las mamparas divisorias entre cada dressoire y las alfombras para higienizar el calzado al ingreso del local. Además, estará prohibido ofrecer café o revistas a los clientes.

Estas nuevas normas son parte del protocolo aprobado para el funcionamiento de peluquerías y centros de estética, a los que solo se podrá acceder con turno y nadie podrá permanecer dentro de los locales en espera de ser atendido. Los clientes deberán usar barbijo en todo momento, mientras que las peluqueras y peluqueros, además, tendrán que colocarse una máscara facial.

"El protocolo está perfecto, aunque generará un gasto extra que se sentirá sobre todo al principio", dijo a Télam Roberto Iturria, presidente de la Unión de Peinadores Argentina (UPA) y peluquero del barrio de Palermo. Es que adaptar los locales a los nuevos protocolos requerirá, entre otras cosas, el uso de una serie de elementos descartables.

En términos más generales, la sugerencia oficial es "llevar al mínimo posible la convivencia simultánea de personas en un mismo espacio físico", por lo que adentro de los locales podrán permanecer solo aquellas personas que están siendo atendidas y, siempre, "disponiendo de un espacio de 15 metros cuadrados para cada cliente-profesional".

En los días previos a la apertura, Iturria recibió varios llamados de clientes habituales que consultaron cómo se atenderá en esta nueva etapa y, aunque tiene expectativas puestas en la reapertura, percibe algo de miedo en las personas. "De a poco se van a animar", dijo.