España, uno de los países que fueron epicentro de la pandemia, está ganando día a día reapertura de actividades. Sin embargo, las cosas ya no serán como antes. La mesa repleta de raciones de patatas bravas y chipirones para compartir quedará en el pasado, al menos por ahora.

La Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid difundió la Guía de buenas prácticas de manipulación y elaboración para el sector de la restauración . El documento pone en cuarentena la extendida costumbre del picoteo colectivo, según indicó una nota en el diario La Vanguardia. A las medidas habituales de lavado de manos y desinfección de elementos, se añade específicamente la prescripción de “evitar raciones para compartir”. “Se opta por que no se ofrezcan raciones para compartir, sino tapas o platos individuales”, precisa.

La medida está ligada a la reconstrucción del origen de los casos en Alemania, donde el contagio habría comenzado con un salero que se paso de mano en mano durante un almuerzo en una empresa.

No será nada fácil para las costumbres ibéricas. Citado por el diario español, el antropólogo Francesc Xavier Medina, director de la cátedra de Alimentación y Desarrollo Humano de la Unesco, es optimista respecto al futuro del ahora estigmatizado picoteo. “Las cosas cambiarán menos de lo que pensamos. En los primeros tiempos habrá más restricciones y no servirán platos en común. A la gente nos costará, porque estamos acostumbrados; además, todas las tapas acostumbras a ser platos para poder ser compartidos”, argumenta, y vislumbra soluciones ingeniosas para salvaguardar la tradición: “Se buscarán las maneras de poder compartir con una cierta seguridad, con raciones subdivididas en recipientes o mediante instrumentos más seguros para poder coger la comida”.