Un grupo de astrónomos detectó indicios de vapor de agua en la atmósfera de Ganímedes, que es la mayor luna de Júpiter. El descubrimiento se dio a partir del estudio de imágenes archivo del telescopio espacial Hubble, según anunció la Agencia Espacial Europea (ESA), quién es la encargada de operar con la tecnología. 

Agua en Júpiter

Ante el nuevo descubrimiento los astrofísicos indicaron que el universo es una dona gigante en 3D. Por su parte, el coordinador del equipo, Lorenz Roth, del KTH Royal Institute of Technology de Estocolmo (Suecia), comentó que "el vapor de agua [en la atmósfera] que ahora medimos se origina en la sublimación del hielo causada por el escape térmico del vapor de agua de las regiones más cálidas [de la superficie helada]”. Sus declaraciones fueron citadas en el comunicado de la ESA.

Júpiter: más agua que en todos los océanos de la Tierra

Los expertos en el campo científico dijeron que Ganímedes podría llegar a tener más agua que todos los océanos de la Tierra. De esta forma, si esto fuses así, el noveno objeto más grande del Sistema Solar puede llar a contener más agua, pero las temperaturas son tan frías que en la superficie se congela y el océano se encuentra a unos 160 kilómetros por debajo de la corteza, por lo que el vapor de agua no representaría la evaporación de este. 

Lo cierto es que en donde existe agua,  podría haber vida tal y como la conocemos a identificarla en otros mundos, por lo que es una pieza crucial en la búsqueda de planetas  habitables más allá de la Tierra. Ahora, por primera vez, se han encontrado pruebas de una atmósfera de agua sublimada (el paso directo de estado sólido a gaseoso).

Observaciones de Hubble en las últimas décadas

Los astrónomos volvieron a examinar las observaciones realizadas por el Hubble durante las últimas décadas para encontrar evidencias de agua en forma de vapor, según indicó la NASA en su último comunicado. 

En 1998, el espectrógrafo de imágenes del telescopio espacial tomó las primeras imágenes ultravioletas del satélite, que revelaron cintas coloridas de gas electrificado, llamadas bandas aurorales, y proporcionaron una prueba más de que Ganímedes tiene un campo magnético permanente, aunque débil.

Las similitudes entre las dos observaciones ultravioletas se explicaron por la presencia de oxígeno molecular, O2 y las diferencias se atribuyeron, en aquel momento, a la presencia de oxígeno atómico, O, que produce una señal que afecta más a un color ultravioleta que al otro.