Las provincias de Mendoza, Corrientes, Santiago del Estero y Buenos Aires miran con atención el avance de las aves cata común o cata Verde, conocidas como "cotorritas", por el daño que provocan en algunos cultivos, luego de que fueran declaradas plaga en la comunidad española de Madrid y en zonas de Chile.

El Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) declaró como plaga para la agricultura en todo el territorio provincial en el mes de noviembre a esas aves.

El argumento preeminente de la resolución firmada por el titular del Iscamen, Alejandro Molero, es que se busca "la protección fitozoosanitaria en toda la provincia, instrumentando un sistema de control sanitario, de plagas y/o enfermedades, de los productos vegetales y animales".

Esta medida fue repudiada por la Fundación Cullunche, una organización presidida por Jennifer Ibarra, referente ambientalista de Mendoza, que está en actividad desde principios de la década del 90.

El comunicado de Fundación Cullunche reclama que la resolución es una venta de "espejitos de colores con que entretenerse, mientras los problemas de fondo no se solucionan". Se refiere al uso de "agrotóxicos para envenenar a las aves, uso de armas de fuego, quema de nidos y tala de árboles".

Asimismo, según el comunicado, "no hay relevamientos poblaciones y no hay estudios serios" que justifiquen esta medida, que califican como "soluciones del siglo pasado en 2020".

Reclaman que no se solucionan "los problemas de fondo" sobre las cotorras

Por lo pronto y en la Argentina, en Corrientes las autoridades intervienen luego de detectar en una plaza céntrica de la capital un casal de cotorras de kramer, que nidifican en un árbol, por lo que el director de Recursos Naturales de la Provincia, Carlos Bacqué, dispuso la intervención del centro de conservación y unidad de rescate de fauna silvestre Aguará.

"Tenemos esta situación detectada en la plaza La Cruz de Corrientes, intervenimos en función de un video que recibimos y vamos a actuar bajo las previsiones aplicables a una plaga", explicó a Telam Bacqué, y precisó que no hubo otros episodios en áreas productivas ni urbanas.

En el 2018 la cotorra verde fue declarada como plaga por la provincia de Buenos Aires, pero recién este año en la ciudad bonaerense de Junín se vieron incrementadas las bandadas de cotorras en las zonas céntricas, el Parque Borchex y las lagunas. Según expertos en ecología, la deforestación y el monocultivo de soja facilitan la reproducción de las cotorras y de otros animales considerados plaga, como las chinches verdes y las orugas.

De acuerdo al diario Democracia, "son parte de un fenómeno cada vez más apreciable a simple vista: el reingreso de aves que habían migrado y el 'debut' de especies inusuales para los cielos" de Junín.

Cómo afectan las cotorras a diferentes provincias

En Santiago del Estero las "catas" no son consideradas plagas, aunque sí las conocidas como "palomas chicas", según comentó a Télam el director de Bosques y Fauna, Jorge Goles.

"No está prohibido que las catas sean atrapadas para mascotas, pero existe un protocolo de extracción de individuos y posterior control sanitario, teniendo en cuenta que esta especie puede contagiar la psitacosis, por lo cual realizamos controles que se cumplan los protocolos", añadió Goles.

Debido a que no tiene predadores naturales en América del Sur, su población crece sin control.

El veterinario Alberto Tellarini, a cargo de la ONG de Bahía Blanca "Puedes Volar" (un centro de rehabilitación y liberación de aves) dijo a Télam que "como no hay cultivos en la ciudad no afecta en grandes proporciones" la presencia de la cotorra verde allí.

"Si bien no tenemos cultivos, las cata acá no están por lo que no son tan problemáticas pero si en los campos", expresó.

Las cotorras son de las especies que más afectan a los cultivos agrícolas

En Córdoba, desde el Ministerio de Agricultura y Ganadería informaron que esa especie no representa un problema ni una plaga en la provincia por lo tanto no se trabaja en ningún programa para combatirlas.

"En Río Negro es casi nulo el ataque de ese tipo de aves porque los cultivos de frutos secos que prevalecen en las áreas productivas de los valles en esta provincia son de nogales y avellanos", dijo a Télam una fuente del INTA.

Y en Tucumán no se realizaron denuncias por daños provocados en los cultivos por parte de las "cotorritas", según le informó a Télam José Luque, coordinador de protección del Senasa Noa-Sur.

"Esta especie se alimenta especialmente de maíz y no tenemos denuncias realizadas por daños a los cultivos", indicó el funcionario.

El daño de las cotorras a los cultivos agrícolas

El problema de las cotorras "cubre toda el área agrícola del país", dice una experta del INTA

La Cotorra (Myiopsitta monachus) está considerada entre las principales especies de aves que causan daños en cultivos agrícolas en Argentina, según un estudio realizado por la bióloga del INTA-Paraná, Sonia Canavelli, al tiempo que el INTA precisó que "los daños más altos llegaron a registrar la pérdida de un 25% o más de granos".

No obstante, señaló en su informe que el impacto que provocan las cotorras y otros pájaros (como palomas y tordos) en girasol, maíz y sorgo en maduración "no se ha evaluado lo suficiente" en el país.

Muchas provincias ya las declararon plaga

El problema de estas aves "cubre toda el área agrícola del país", aunque dice que "el mayor perjuicio se da en Chaco, centro y norte de Santa Fe, Entre Ríos, La Pampa, sur de Córdoba, San Luis y suroeste de Buenos Aires".

En septiembre del año pasado, la provincia de Santa Fe dispuso controles sobre los nidos de cotorras para evitar su proliferación, debido "al daño que producen en los cultivos, principalmente el girasol y maíz".

Al respecto, atendiendo a las necesidades del medio rural y urbano al control de cotorras, la subdirección de Sanidad Vegetal y Agricultura, pidió que se destruyan sus nidos.

Desde ese organismo provincial se argumentó que la medida se debe a que "entre octubre y diciembre de cada año, las cotorras hacen su postura anual e inicia la eclosión de huevos".

Desde el INTA se precisó que "los daños más altos llegaron a registrar la pérdida de un 25% o más de granos".