Especialistas de distintas disciplinas sociales aseguraron ayer que en el ataque de los rugbiers en la salida de un boliche en Villa Gesell, que produjo la muerte del joven de 18 años Fernando Báez Sosa, "se mezclan diversos factores como la potencia física propia del deporte, la cuestión de clase social, la violencia y las formas de masculinidad dominante".

"El deporte es un cauce para toda la agresividad humana, pero a través de un juego con normas y reglas. El rugby en particular, si bien no hay que estigmatizar, es un deporte que requiere destrezas y tiene como condición el poderío físico", dijo a Télam Ricardo Rubinstein, psicoanalista y autor del libro "Deportes al diván". Para Diego Murzi, sociólogo especialista en deportes, en estos hechos violentos como el que produjo el asesinato de Sosa también interviene la "cuestión de clase" propia del rugby. "El rugby tiene una imagen de deporte puro para muchos sectores de la sociedad, está ligado a la masculinidad y a los sectores dominantes. Hay una construcción de nosotros contra un otro, por eso andan siempre en grupo, reivindican siempre un valor de clase", aseveró.

En la misma línea opinó el periodista y escritor Juan Branz, que en su libro "Machos de verdad" analizó la masculinidad en el rugby. "El caso de Villa Gesell exhibió la importancia de la potencia física. Forma parte de una masculinidad dominante, donde todo el tiempo se tiene que pasar pruebas para ser visto como un verdadero hombre", dijo a Télam,

Por su parte, Noor Jiménez Abraham, doctora en comunicación social, indicó: "No es el rugby, es el patriarcado, que arrasa con todo lo que no esté en ese ideal de hombre que excluye no solo a las mujeres, sino también a las diversidades, a adultos mayores y a otros hombres a quienes se considera inferiores por origen, religión, situación económica, grado académico, capacidades físicas o intelectuales y otras características que se exigen para pertenecer y no ser subestimado".

Laura Spaccarotella, psicóloga especialista en deportes y miembro de la Asociación de Psiquiatras Argentinas (APSA), opinó que no cree "que haya una relación entre rugby y violencia. Conozco rugbiers y no llevan su conducta a cosas como este hecho. Tenemos que hacer prevención, programas educativos en el deporte, en las instancias de formación. No podemos generalizar, son cosas para trabajar, no hay que demonizar los deportes de contacto", aseveró Spaccarotella.

La causa judicial

Diez de los detenidos por el crimen, todos ellos integrantes del club Arsenal Zárate Rugby y representados por el mismo abogado defensor, Hugo Tomei, se negaron a declarar al ser indagados por el delito de "homicidio agravado por el concurso premeditado por dos o más personas", el cual prevé como única pena la prisión perpetua.

En tanto, Pablo Ventura, el último detenido en la ciudad de Zárate negó ayer ante la Justicia haber estado en esa localidad balnearia y dijo que no tuvo nada que ver con el homicidio, mientras que la autopsia determinó que la víctima sufrió un grave traumatismo de cráneo que le provocó la muerte en el acto.

En medio del intenso dolor, decenas de familiares, amigos y compañeros del colegio y de la facultad de Fernando Báez Sosa, participaron ayer de la inhumación de sus restos en el cementerio de la Chacarita.