El 11 de septiembre de 2001, la historia de más de 3.000 familias de las víctimas fatales del atentado a las Torres Gemelas cambiaría para siempre. Entre ellos, cinco argentinos que habían emigrado a Estados Unidos por diferentes motivos confluyeron dentro de las inmediaciones del World Trade Center.

Por cuestiones laborales, principalmente, pero también dos de esas personas se dirigieron al lugar del ataque para hacer trabajo comunitario. 

Sergio Villanueva 

Bombero de 33 años, oriundo de Bahía BlancaSergio Villanueva fue una de las personas fallecidas. Su turno había finalizado hacía 45 minutos pero decidió acercarse a los edificios para asistir a las víctimas y estaba allí dentro cuando el segundo avión de American Airlines impactó. 

Según recopiló Télam, el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg destacó su labor como una de las personas "que nacieron para servir y dar el ejemplo". La Universidad de Hofstra ofrece la "Beca Villanueva" en su honor, dirigida a que atletas completen sus estudios. 

Mario Santoro

También con la intención de querer ayudar, el paramédico Mario Santoro se dirigió a las Torres Gemelas al ver el humo del atentado desde el balcón de su casa. A pesar de que se encontraba con licencia, Santoro perdió la vida intentando asistir a otras personas en la ciudad a la que había llegado en su infancia con su mamá y su papá. 

Era de Rosario, Santa Fe y estaba en pareja con una estadounidense con quien tenía una hija.

Gabriela Waisman

La primera argentina identificada entre las víctimas fatales fue Gabriela Waisman: nacida en Caballito en la Ciudad de Buenos Aires, era piscóloga y tenía 33 años. Si bien trabajaba en una oficina a unas nueve cuadras, ese día se encotraba en el piso 106 del edificio para participar en un evento de su empresa. 

Waisman vivía en la ciudad desde los 6 años junto a su familia. Fueron ellos quienes contaron que la joven se comunicó por teléfono al instante en que ocurrió el atentado, mientras lo transmitían los canales de televisión. En esos llamados les decía que le costaba respirar por el humo y que estaba asustada. "En el último llamado, decía que ya no podía respirar, lloraba mucho. No la volvimos a esuchar", relató su padre. 

Pedro Grehan

A sus 32 años, Pedro Grehan había decidido mudarse a Nueva York en busca de una oportunidad laboral. Oriundo de San Isidro, provincia de Buenos Aires, casado y con tres hijos, el argentino trabajaba en una oficina del World Trade Center como analista financiero. 

Por debajo suyo, el avión impactó en la Torre Norte. Sin embargo, su cuerpo nunca fue encontrado, a pesar de que su familia crea que fue una de las personas que decidió tirarse al vacío al ver que el edificio se derrumbaba; su madre aseguró haberlo visto asomado por la ventana en una foto de un diario estadounidense. 

Guillermo Chalcoff

El entonces presidente de Accutek Information Systems, Guillermo Chalcoff, visitó las oficinas de las torres por una reunión laboral de imprevisto, pero su base estaba del otro lado de la ciudad. 

Al tener la ciudadanía estadounidense, el empresario de 41 años fue registrado como una víctima de ese país. Sin embargo, había nacido en Capital Federal y desde 1980 se encontraba en Nueva York con su esposa. Es por eso que su nombre no apareció en el homenaje que hizo Néstor Kirchner en 2003 a las víctimas argentinas, ya que fue identificado recién en 2009.