El Gobierno autorizó el autocultivo de cannabis para uso medicinal y terapéutico, como una ampliación de la normativa que permitía su consumo pero sólo a personas con epilepsia refractaria. Ahora, la producción propia y la compra de productos cannábicos está permitida para todas las personas a las que se les haya indicado este tratamiento por receta, pero habrá que inscribirse en un registro.

Por decreto, el presidente Alberto Fernández creó el nuevo Registro del Programa de Cannabis (Reprocann), que reemplaza al Registro Nacional de Pacientes en Tratamiento con Cannabis (Recann), impulsado en 2017 durante el gobierno de Mauricio Macri pero que resultaba restrictivo y "no se encuentra operativo" ya que nunca se puso en marcha.

Desde ahora, el Reprocann, bajo la órbita del Ministerio de Salud, registrará, "con el fin de emitir la correspondiente autorización, a los y las pacientes que acceden a través del cultivo controlado a la planta de cannabis y sus derivados, como tratamiento medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor".

De esta manera, se hizo lugar al reclamo de años por parte de organizaciones civiles que promueven los beneficios de derivados de la planta de marihuana, como el aceite de cannabis. Una de las más destacadas es Mamá Cultiva, integrada por madres que lograron una mejora en la salud de sus hijos e hijas con este tratamiento por diversas afecciones que no consiguieron calmar con la medicina tradicional.

¿Quiénes pueden anotarse en el Reprocann?

El Reprocann permitirá a los y las pacientes inscribirse para obtener la autorización de cultivo para sí mismos, para el cultivo a través de un familiar o tercera persona, o a través de una organización civil autorizada, en lo que se conoce como "cultivo solidario".

Podrá inscribirse en el Reprocann quien cuente con indicación médica y haya suscripto el consentimiento
informado correspondiente, en las condiciones establecidas por el programa.

El decreto informa que "se establece un registro específico para usuarias y usuarios que cultivan cannabis para fines medicinales, terapéuticos y/o paliativos, como así también promueve la creación de una red de laboratorios públicos y privados asociados que garanticen el control de los derivados producidos".

El Reprocann está abierto a todas las personas que necesiten acceder a cannabis por razones medicinales y terapéuticas y permite el auticultivo, a diferencia del Recann, que estaba orientado a personas con prescripción médica para cannabis o alguno de sus derivados únicamente "para tratar epilepsia refractaria u otra enfermedad sobre la base de evidencia científica existente".

Si bien el Recann tenía el objetivo de "facilitar el acceso gratuito al aceite de cannabis y sus derivados que la Ley en mención garantiza", el gobierno de Alberto Fernández indicó que "no se encuentra operativo", por eso se creó el nuevo Reprocann.

El Estado, obras sociales y prepagas proveerán productos cannábicos y se podrán comprar en farmacias

A partir del nuevo decreto 883/2020, el "Programa nacional para el estudio y la investigación del uso medicinal de la planta de cannabis, sus derivados y tratamientos no convencionales" creado en 2017 apuntará no sólo al desarrollo de estudios científicos y médicos, concientización y promoción de su uso, sino también a proveer las sustancias desde el Estado, obras sociales y prepagas para aquellas personas que la utilicen con fines medicinales. También se podrán comprar en farmacias autorizadas.

"Aquellas personas que no posean cobertura de salud y obra social, tienen derecho a acceder en forma gratuita", establece la normativa.

Así, con el decreto se promete "implementar medidas para proveer en forma gratuita por parte del Estado, derivados de la planta de cannabis para aquellas y aquellos pacientes que cuenten con indicación médica" y que sólo se atiendan en la salud pública estatal.

Para quienes son usuarios de obras sociales o prepagas, "la cobertura deberán brindarla las Obras Sociales y Agentes del Seguro de Salud del Sistema Nacional, las demás obras sociales y organismos que hagan sus veces creados o regidos por leyes nacionales, y las empresas o entidades que presten servicios de medicina prepaga".

"Los y las pacientes que tuvieren indicación médica para el uso de la planta de Cannabis y sus derivados podrán adquirir especialidades medicinales elaboradas en el país, importar especialidades medicinales debidamente registradas por la autoridad sanitaria o adquirir formulaciones magistrales elaboradas por farmacias autorizadas u otras presentaciones que en el futuro se establezcan", indica la norma.

El Estado nacional brindará colaboración técnica para impulsar la producción pública de cannabis en todas sus variedades y su eventual industrialización para su uso medicinal, terapéutico y de investigación en los laboratorios de producción pública de medicamentos nucleados en la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP). La dispensación del producto se realizará a través del Banco Nacional de Drogas Oncológicas y/o farmacias autorizadas.

El cambio de política sobre el cannabis medicinal y autocultivo en Argentina

La Ley N° 27.350, aprobada en 2017, regula la investigación médica y científica del uso medicinal, terapéutico y/o paliativo del dolor de la planta de Cannabis y sus derivados. Sin embargo, con ella el acceso al aceite de cannabis y sus derivados era "restrictivo, porque solo pueden acceder a su uso quienes se incorporen a protocolos de investigación en epilepsia refractaria, y económicamente excluyente, atento el alto costo que implica su importación".

Además, para poder acceder al cannabis medicinal se requería una autorización bajo "la prescripción del tratamiento por médicos especialistas en Neurología o Neurología Infantil matriculados ante autoridad sanitaria competente, y solo en los casos de pacientes con epilepsia refractaria".

En tanto, el Gobierno considera que la normativa original "impide el adecuado control de calidad de derivados del Cannabis o supuestos derivados del mismo, lo cual no solo compromete la salud de las usuarias y los usuarios sino que también genera expectativas infundadas promovidas por el simple afán de lucro".

Por eso, el Poder Ejecutivo decidió ampliar a través del nuevo decreto 883/2020 los límites que abarca la mencionada legislación, para terminar con las "restricciones reglamentarias" que "configuraron barreras al acceso oportuno del cannabis por parte de la población", lo cual generó que los usuarios decidieran "satisfacer su propia demanda de aceite de Cannabis a través de las prácticas de autocultivo".