El multimillonario Bill Gates, fundador de Microsoft, se enfocó en este último tiempo a todo lo relacionado con la pandemia del coronavirus (Covid-19) prediciendo el avance del virus en el mundo y las complicaciones de la vacunación. Pero esta vez se refirió a su preocupación por el cambio climático y el futuro del transporte y los viajes.

En ese sentido, Gates habló sobre el cambio en el mundo en los diseños de automóviles convirtiendose en más ecológicos con la aparición de los autos eléctricos. Sin embargo, no ve a corto plazo que esta tecnología llegue a los transportes más grandes.

Con la publicación de su último libro, “Cómo evitar un desastre climático", Gates advierte que las baterías que se usan actualmente no pueden contener suficiente energía para compensar suficientemente su peso y volumen por lo que no son viables para mover aviones o buques. Pero eso no significa que no podamos tomar medidas para reducir la huella de carbono de nuestro transporte comercial y de carga, según informa el sitio el Universal de México.

Plan para mitigar los efectos del cambio climático

Gates, con la ayuda de innumerables expertos en la materia, presenta su plan integral para detener lo que considera será un apocalipsis ambiental ocasionado por los efectos del cambio climático

Aviones

Entre los temas que aborda está precisamente el del transporte. "No hace mucho, mi amigo Warren Buffett y yo estábamos hablando de cómo el mundo podría descarbonizar los aviones. Warren preguntó: '¿Por qué no podemos hacer funcionar un jumbo jet con baterías?' Ya sabía que cuando un avión despega, el combustible que transporta representa del 20 al 40% de su peso. Entonces, le dije  que necesitaría 35 veces más baterías para obtener la misma energía que el combustible para aviones y lo entendió de inmediato. Cuanta más potencia necesites, más pesado será el avión. En algún momento, es tan pesado que no puede despegar del suelo".

El filátropo continuó explicando que, "cuando se intenta impulsar algo tan pesado como un buque de contenedores o un avión de pasajeros se aplica la misma regla: cuanto más grande sea el vehículo que deseas mover y cuanto más lejos quieras conducirlo sin recargar, más difícil será". 

Por lo anterior es que, a menos que se produzca un avance, poco probable, las baterías nunca serán lo suficientemente ligeras y potentes para mover aviones y barcos a distancias más cortas.

Basta con señalar que actualmente el mejor avión totalmente eléctrico del mercado puede transportar a solo dos pasajeros, alcanzar una velocidad máxima de 210 millas por hora y volar durante tres horas antes de recargarse.

Mientras tanto, un Boeing 787 de capacidad media puede transportar 296 pasajeros y volar durante casi 20 horas antes de detenerse para cargar combustible. En otras palabras, un avión de pasajeros propulsado por combustibles fósiles puede volar más de tres veces más rápido, durante seis veces más y transportar casi 150 veces más personas que el mejor avión eléctrico del mercado.

Buques

Lo mismo ocurre con los buques de carga. Los mejores portacontenedores convencionales pueden transportar 200 veces más carga que cualquiera de los dos barcos eléctricos que están en funcionamiento y pueden recorrer rutas 400 veces más largas. Esas son las principales ventajas para los barcos que necesitan cruzar océanos enteros. 

Gates también expone en su libro, publicado el pasado 16 de febrero, que a pesar de que las baterías están mejorando es difícil imaginar que alguna vez alcanzarán la potencia necesaria.

"Si tenemos suerte, pueden volverse hasta tres veces más densos en energía que ahora, en cuyo caso seguirían siendo 12 veces menos densos en energía que el gas o el combustible para aviones". 

¿Cuál es la solución?

El empresario dijo que nuestra mejor apuesta de transporte, por ahora, será reemplazar el combustible para aviones con electrocombustibles y biocombustibles avanzados. 

De hecho, en el caso de los buques de mercancías, el empresario vaticina que nunca será económicamente viable intentar utilizarlos con otra cosa que no sean combustibles líquidos.

"Hacer el cambio a otras alternativas nos haría mucho bien. Dado que el transporte marítimo representa el 3% de todas las emisiones, el uso de combustibles limpios nos daría una reducción significativa. Desafortunadamente, el combustible con el que funcionan los buques portacontenedores, se llama combustible búnker que es muy barato, porque está hecho del deshecho del proceso de refinación del petróleo y es tan económico que la Prima Verde para los barcos es muy alta".