Una mujer se levanta de la computadora desde la que teletrabaja, camina con el teléfono en el oído mientras le responde a su pareja dónde está el pimentero. Ayuda a su hija con la tarea escolar y suena una notificación, en 15 minutos empieza la clase online. Está cansada y resopla en el sillón al final del día. Tacha ítems en una lista. Sólo le quedó uno sin cumplir: sacar turno para hacerse una mamografía.

En Argentina, 5600 mujeres mueren al año por cáncer de mama y se estima que se producirán 19.000 nuevos casos por año, según datos del Instituto Nacional de Cáncer (INC). Es la principal muerte por tumores en mujeres en el país y quizás una de las enfermedades más difundidas por propagandas y campañas de concientización con el autochequeo como elemento principal. 

El autoexamen sirve para reconocer la propia fisonomía y estar atentas a cualquier cambio que pueda requerir la consulta con un médico o médica y, si es el caso, poder detectar los tumores a tiempo. Y si, la detección temprana salva vidas. Pero a la vez, desigualdades estructurales relacionadas al género, tales como la distribución inequitativa de las tareas de cuidado o los estereotipos de belleza; y la burocracia de los sistemas de salud dificultan el acceso a tratamientos adecuados.

“La clásica campaña del autochequeo pone toda la responsabilidad en la mujer, pero alrededor hay mucho más que explica por qué esas personas no acceden a procedimientos apropiados”, explicó Noel Alonso Murray, directora ejecutiva de Directorio Legislativo y una de las participantes de la campaña #DetectemosLoDemás, que busca poner el foco en las barreras invisibles con las que se encuentran las mujeres en el camino de la enfermedad. 

Cuidar sin ser cuidadas

Uno de los principales obstáculos es la inequitativa distribución de las tareas de cuidado. En Argentina, las mujeres realizan más del 75% de estas actividades y les dedican el doble de horas diarias que los varones, de acuerdo a un informe de la Dirección Nacional de Economía Igualdad y Género (DNEIyG). Más tiempo dedicado a los otros es menos tiempo para cuidar la propia salud.

“La radiología, por ejemplo, implica varias sesiones a la semana y muchas mujeres la discontinuan porque no tienen con quién dejar a los chicos”, ilustró la licenciada en Ciencias Políticas a BAE Negocios. Los trámites, las recetas, los turnos con especialistas, suponen una mayor carga de organización de las tareas no remuneradas. “El peso de las tareas de cuidado hacen que sacar turno para una mamografía sea un extra, lo último que pensás”, señaló Cintia González Oviedo, fundadora de Bridge The Gap, participante de la campaña.

“El peso de las tareas de cuidado hacen que sacar turno para una mamografía sea un extra, lo último que pensás”, señaló Cintia González Oviedo

Las redes de cuidado que forman las mujeres para los otros son las que faltan para ellas. “Tenemos asignado el rol de cuidadoras pero nadie nos asigna quién nos cuida a nosotras”, advirtió la CEO de la consultora.

Doble inequidad: de género y de acceso

A la vez, la burocracia de los sistemas de salud expulsa a las mujeres de los tratamientos. “Es como el circuito de la violencia. Muchas se pierden en el medio y abandonan por los trámites, llas demoras, la falta de empatía, la imposibilidad de conseguir medicamentos o turnos. Cada paso es desalentador”, contó González Oviedo. Testimonios de pacientes y expacientes sintetizan lo vivido en el proceso de atravesar la enfermedad: “No tienen el medicamento o no te aceptan la receta”, “No solo te duele el pecho, te hacen doler la vida” , son algunas frases que recopiló la campaña de la que también participó la Agencia Hermana.

Existen diferencias en la continuidad de los procedimientos entre las mujeres que acceden a la salud pública y la privada, e incluso en qué estadío de la enfermedad (1, 2, 3 y 4, como el grado más avanzado) llegan a la primera consulta. Mientras que en el sector privado se estima que el 3% de las pacientes llega en la cuarta etapa, en el sector público argentino puede alcanzar el 10%, según un artículo publicado en International Journal for Quality in Health Care (Isqua) de la Universidad de Oxford. 

Además, el tiempo promedio transcurrido entre la primera consulta y la quimioterapia es de 76 días en los hospitales públicos y 60 días en hospitales privados. Por otro lado, el Registro Internacional de Tumores en Argentina (RITA) de 2018 mostró que en la institución pública se observó mayor frecuencia de estadios II y III al momento del diagnóstico (58%), en contraposición con la frecuencia de estadios I y II del privado (66%).

Políticas públicas para accesos igualitarios

“La enfermedad se atraviesa. La lucha es contra todo lo demás”, es la última leyenda del spot publicitario lanzado en octubre de 2020. La difusión y concientización pueden volver visibles estas barreras naturalizadas en el marco de lo que rodea al cáncer de mama pero reclaman políticas públicas que borren los obstáculos.

“El Estado tiene que tomar el protagonismo y el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad es el ámbito”, advirtió Alonso Murray y añadió: “Puede disolver la burocracia, agilizar los turnos, los medicamentos, campañas de mamografías, poner guarderías para que las mujeres puedan dejar a sus hijos y sostener los tratamientos, algo fundamental para combatir el cáncer”.

El Programa Nacional de Control de Cáncer de Mama (PNCCM) creado en 2013 está activo en la actualidad. Prevé asegurar la calidad de los servicios de detección temprana, diagnóstico y tratamiento, entre otros objetivos. La comunicación de estadísticas, guías, e información en la página web oficial del plan está centrada en disipar dudas y en la importancia del autoexamen.

En ese marco, la referenta de Directorio Legislativo advirtió que es necesario “detectar” las barreras que llegan después de ese primer tacto mamario y “hacer llegar a la agenda pública” más que el lazo rosa. 

Más datos sobre el cáncer de mama en Argentina del Instituto Nacional de Cáncer

 

  • Qué es: una enfermedad causada por la multiplicación anormal de las células de la mama que forman un tumor maligno
  • A quiénes afecta: en su mayoría, a mujeres mayores a 50 años
  • Entre el 70% y el 80% se trata de cáncer esporádico, es decir, sin antecedente hereditario
  • El cáncer hereditario representra entre el 5-10% de todos los casos de cáncer de mama
  • Argentina, luego de Uruguay, es el país con la tasa de mortalidad más alta de cáncer de mama
  • Un 1% de los cánceres de mama se presenta en hombres
  • La detección temprana se da por medio de la mamografía, que puede determinar la presencia de la lesión en su fase asintomática cuando aún no es palpable
  • El INC recomienda un chequeo anual a las mujeres entre 50 y 69 años sin antecedentes personales o familiares
  • El autoexamen no sirve como método de detección temprana y en mujeres jóvenes o con mamas densas puede generar que se realicen trámites innecesarios por patologías no malignas y esto genera estrés.
  • El tacto se recomienda para el autoconocimiento de la fisonomía de forman tal de estar alertas a cualquier cambio que pueda requerir la consulta con un médico: bulto palpable, cambios en la textura de la mama o el pezón, secreción y sangrado por pezón.

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