Hace años que se habla de la casa inteligente. Un futuro en el que los departamentos cuentan con tecnología omnipresente gracias a soluciones emanadas de Internet de las Cosas. Como sucede en muchos ámbitos con la irrupción de la pandemia, ahora esta tendencia puede tener un empujón adicional, con foco en la sanidad. Aunque se trata de desarrollos alejados de la realidad local, no deja de resultar curioso el aporte de estos dispositivos que quizás algún día lleguen a nuestros hogares.

"Literalmente, la casa del futuro se autolimipia y desinfecta para ser un espacio más saludable", indica un artículo de la revista AD. Para ejemplificarlo, indica que la pandemia aceleró la comercialización de paredes y suelos que se limpian solos: hay  paneles de lana autolimpiantes, mosaicos antibacterianos y manijas de puertas  que se autoesterilizan mediante dióxido de titanio y luz ultravioleta. Pronostica que también los textiles vivirán su propia revolución para ser bacteria free. 

El concepto contactless, que tanto se ve en los medios de pago, también se utilizará cada vez más para todo tipo de puertas, evitando el contacto con superficies. Apertura por bluetooth y mediante identidad virtual. La marca Sharp presentó en el CES 2020 el modelo de microondas IoT Easy Wave Open Microwave, con apertura por detección de movimiento. Se multiplican también los altavoces con asistentes como Alexa integrados para encender con la voz del televisor y otros artefactos. 

Pequeños purificadores de aire en el hogar están entre los nuevos productos estrella. Se prevé que el mercado crezca hasta los 8000 millones de dólares en cuatro años, según indica la revista AD.  También hay purificadores de vestuario portátiles que usan ozono. Hasta los armarios se vuelven premium con nanotecnología, lámparas de rayos UV de última generación y hasta peróxido de hidrógeno H2O2 para dar batalla a virus y bacterias.  

Con formato de robot, hay minielectrodomésticos higienizantes que parecen de ciencia ficción. Por ejemplo, Cleansebot, de Sendowtek, diseñado para moverse por dentro de la cama sin caerse, desinfectando sábanas y colchón. 

A esto se suman inventos como la canilla inteligente, que se controla por internet y arroja la cantidad de agua necesaria para lavado de manos, y el videotimbre que se conecta con el celular, para entregas. 

A fines de 2019, los expertos en tecnología alrededor del mundo proyectaban que en 2020 la domótica presentaría un crecimiento significativo, pero hoy, algunos opinan que la pandemia global dio un impulso mayor al esperado. 

Mutaciones

Al igual que sucede con las ciudades, muchos opinan que esta crisis sanitaria ha reavivado el debate sobre la vivienda, núcleo de actividad humana durante el confinamiento. Así lo señala un artículo en The Conversation. 

"Solucionar las cuestiones planteadas requiere una coordinación necesaria, fluida y eficiente, entre los actores implicados (administraciones, científicos, expertos en salud pública, arquitectos, urbanistas, sociólogos, paneles sectoriales, comunidades de vecinos, asociaciones, profesionales de la propiedad, etc). Estas respuestas deben ser realistas y efectivas. El confinamiento ha demostrado que la vivienda es un ser vivo, rico, maleable. De su buena salud depende en gran medida la de la sociedad en la que vivimos", destaca.