Un perfume exclusivo para cien clientas igual de exclusivas. Eso fue lo que le pidió Gabrielle "Coco" Chanel al perfumista Erset Beaux, en un momento en que el negocio estaba complicado. Beaux le presentó diez opciones en envases de laboratorio numerados. Ella eligió el Nº5, no solo porque era su numero preferido sino también porque contenía esencias de naranjo, jazmín, rosa, madera de sándalo, vainilla y vetiver que le recordaban a su infancia en el sur de Francia. A este Nº5, Beaux le había añadido un componente orgánico nuevo (en la época) llamado aldehído, que intensificaba las notas florares. Cien años después, el Chanel N°5 sigue siendo un ícono de la sofisticación parisina y, por qué no, una relación directa con la diva Marilyn Monroe, quien aseguraba que solo dormía con unas gotitas de ese perfume.

"Una fragancia de mujer, con olor a mujer", así la definió Coco Chanel al elegirla. A lo largo de su historia, el Chanel Nº5 utilizó a las celebridades para su promoción: Carole Bouquet, Catherine Deneuve, Estella Warren, Marilyn Monroe, Nicole Kidman, Gisele Bündchen y hasta Brad Pitt, el primer hombre en ser convocado para el emblemático perfume. El precio tiene también su encanto: se puede conseguir por un valor que ronda los $15.000.

          

Objeto de culto y de exposición

Nº5 Culture Chanel se denominó la muestra celebrada en el Palais de Tokyo, prueba de que este perfume llegó a convertirse en un objeto cultural, desde las obras de artistas (como Apollinaire, Picabia o Piccaso, que influenciaron su peculiar proceso creativo) hasta la impronta que el mismo producto dejó posteriormente en artistas como Warhol.

"Es un perfume que viaja lejos. Atraviesa países, jardines, libros, poemas y movimientos artísticos, donde se toma como fuente la modernidad de su composición. Su nota de fondo evoca muy sutilmente en el mismo instante en que el tiempo lo agarra y nos lo lleva; tan cerca y nunca fugitivo, revelando incluso nuestros más secretos defectos", señaló entonces Jean-Louis Froment, curador de la muestra que se realizó en 2003.

No podía ser de otra manera, Andy Warhol también cayó rendido a la seducción del Chanel N°5 y lo inmortalizó en una de sus obras como ícono pop.

Aunque la marca está asociada a su creadora, la propiedad es de la familia Wertheimer, con quien Coco se alió en 1924 con el fin de extender su fragancia a un público más amplio. Desde entonces, Chanel se transmitió de padres a hijos en la familia Wertheimer y ahora es administrado por Gérard y Alain y tiene un valor que supera los 50.000 millones de euros.