En medio de los incidentes en los alrededores de Plaza de Mayo, la familia de Diego Maradona accedió a extender el velorio del ídolo por tres horas, hasta las 19. Luego habrá un cortejo hasta Bella Vista.

Pasadas las 14 se registraron los primeros incidentes en la intersección de la Avenida de Mayo y Bernardo de Irigoyen, donde la Policía cortó el ingreso principal al velorio de Maradona. Hubo corridas, balas de goma y gases lacrimógenos.

La situación fue caótica al punto que una reja del ingreso a la Casa Rosada se venció por la fuerza que ejercieron los fanáticos de Maradona, lo que produjo un desborde y avance sin control hacia el salón donde se realiza el velatorio.

En medio de escenas de extrema tensión, dentro de Casa Rosada se encuentran el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner.

Descontrol en el velorio de Maradona

Según indicaron presentes, cuando comenzaron las corridas había 20 cuadras de fila. La policía de la Ciudad  se movilizó en camiones hidrantes y hay varias detenciones.

Mientras, el acceso a la Casa Rosada se cerró y al mismo momento, ingresó la vicepresidenta Kirchner a dar el último adiós al ídolo del fútbol.

Para dispersar a la gente que insistía para ingresar al perímetro de la Plaza de Mayo para despedir al ídolo, la Policía lanzó balas de goma y gases lacrimógenos.

Varias unidades policiales en motos y camiones hidrantes se sumaron para dispersar a la gente que se había juntado en esa intersección para ingresar a la fila con destino a la Casa Rosada. Ante el accionar policial, hubo corridas para el sur de la ciudad, para el norte y también hacia el Congreso de la Nación.

Luego de varios minutos de tensión, la policía volvió a formar el cordón para impedir el ingreso del público al velorio de Maradona pero la Casa Rosada se llenó de gente que saltó las rejas y se metió para escapar de los gases. Algunos, incluso, se lavaban la cara en la fuente del patio de las Palmeras.

A poco menos de dos horas para el final del homenaje, la fila de gente se extendía hasta la altura de Constitución, a casi cinco kilómetros de la Casa Rosada, por lo que la familia accedió a extender el evento hasta las 19.

Sin embargo, todo era  incierto y los restos de Maradona tuvieron que ser trasladados al Salón de Pueblos Originarios ante el desbande.