Los restos del cohete chino Long March 5B que estaba fuera de control entró en la atmósfera de la Tierra este domingo por la madrugada y cayó en el Océano Indico cerca de las Islas Maldivas, según informó la Agencia Espacial Nacional de China en una publicación en WeChat.

La Oficina de Ingeniería Espacial Tripulada del país confirmó que partes del cohete reingresaron en la atmósfera a las 10:24 hora de Pekín (02:24 GMT) sobre el Océano Índico, al suroeste de la India y Sri Lanka: coordenadas en la longitud 72,47 grados este y la latitud 2,65 grados norte.

Además, el organismo destacó que la mayor parte del segmento "se desintegró y fue destruido" al reingresar a la atmósfera

El servicio de monitoreo Space-Track, que utiliza datos militares de EEUU, también ratificó la llegada del cohete en esa latitud. 

El cohete, que medía unos 30 metros de alto y pesa casi 18 toneladas, puso en órbita una pieza de una nueva estación espacial china el 29 de abril. Después de que se agotó el combustible, la nave se dejó caer sin control por el espacio hasta que la gravedad de la Tierra lo arrastró de vuelta.

Es uno de los objetos más grandes en la memoria reciente que hayan golpeado la Tierra después de caer fuera de órbita, luego de un incidente de 2018 en el que una parte de un laboratorio espacial chino se rompió sobre el océano Pacífico y la reentrada en 2020 de otro cohete Long March 5B.

El punto del planeta donde cayeron los escombros del Long March 5B

China sabía que el cohete caería en el mar 

Mientras expertos calculaban el área donde podría caer el cohete chino y seguían su trayectoria hacia la órbita terrestre, entre occidente y oriente se desató la polémica sobre los potenciales peligros que traería el impacto de semejante residuo espacial de 18 toneladas en áreas urbanas. 

Por su parte, el Global Times de China, un tabloide publicado por el People's Daily oficial, informó que la posibilidad de que el cohete caiga sobre una zona poblada no era más que una "exageración occidental".

"No vale la pena entrar en pánico" por la situación, publicó, citando a expertos de la industria.

“Es probable que los escombros del cohete chino que puso en órbita parte de una estación espacial la semana pasada caigan en aguas internacionales”, informó el tabloide. 

El Long March 5B despegó de la isla de Hainan el 29 de abril con el módulo "Tianhe" que contiene lo que se convertirá en alojamiento para tres tripulantes en una estación espacial china permanente.

Según Wang Yanan, editor en jefe de la revista Aerospace Knowledge "La mayoría de los escombros se quemarán durante el reingreso, dejando solo una pequeña porción que puede caer al suelo, que potencialmente aterrizará en áreas alejadas de las actividades humanas o en el océano".

Como contracara, la Agencia Espacial Europea había predicho una "zona de riesgo" que abarcaba "cualquier porción de la superficie de la Tierra entre aproximadamente 41,5 N y 41,5 S de latitud" y que incluía prácticamente todas todo el continente americano al sur de Nueva York, toda África y Australia, partes de Asia, al sur de Japón y España, Portugal, Italia y Grecia.

La amenaza para las áreas pobladas de tierra no era del todo insignificante, pero por fortuna la gran mayoría de la superficie terrestre está ocupada por océanos, por lo que las probabilidades de evitar un encuentro catastrófico eran escasas y afortunadamente el cohete cayó en el mar y no hay que lamentar víctimas fatales u otras pérdidas materiales.