El Ministerio de Salud de Japón informó de la detección de 60 nuevos casos del nuevo coronavirus en el crucero que permanece amarrado en el puerto japonés de Yokohama desde la semana pasada y en el que viajan ocho argentinos, uno de ellos afectados por la enfermedad e internado en un hospital local.

Estos nuevos casos elevan a 130 el número de contagiados hasta el momento en esta embarcación y sitúan el total de casos en Japón por encima de 150, según los nuevos resultados de las pruebas médicas realizadas a bordo por el Ministerio nipón y recogidos por los medios nacionales.

Desde el pasado lunes, el crucero Diamond Princess se encuentra en Yokohama (sur de Tokio) con sus 3.700 pasajeros y tripulantes a bordo en cuarentena, y las autoridades niponas procedieron a realizar análisis a aquellos que presentaban posibles síntomas de la enfermedad o habían estado en contacto cercano con otros contagiados, recordó la agencia de noticias EFE.

Entre los pasajeros hay ocho ciudadanos argentinos, siete que permanecen en cuarentena a bordo del crucero, que están "están aislados y no presentan síntomas", y uno que fue disgnosticado con la enfermedad y "mejora" en el hospital japonés donde permanece internado, según fuentes sanitarias argentinas.

El Ministerio de Salud japonés decidió tomar las medidas preventivas antes de la llegada del buque a Yokohama y al conocer que un ciudadano hongkonés que viajaba en el barco y había desembarcado en esa región autónoma china estaba contagiado del nuevo coronavirus.

Además de los casos registrados a bordo del Diamond Princess, en Japón se detectaron 26 contagios del nuevo coronavirus de Wuhan, según los últimos casos facilitados por el Ministerio de Japón.

El gobierno de Japón también confirmó el pasado sábado la muerte de un ciudadano nipón de 60 años que estaba hospitalizado en la ciudad china de Wuhan por una neumonía grave, lo que le convierte en el primer japonés que se cree ha muerto por el brote del nuevo coronavirus.

Regreso tras el Año Nuevo

Cientos de miles de trabajadores en China regresaron ayer poco a poco a oficinas y fábricas tras las prorrogadas vacaciones del Año Nuevo Lunar mientras el país continúa luchando contra el virus. Las autoridades chinas buscan que haya normalidad institucional y alentaron a las empresas a que reanuden su actividad con "medidas de precaución", aunque en grandes ciudades como Beijing la mayoría de los comercios y bancos siguen cerrados y el transporte público prácticamente vacío, consignó la agencia EFE.

El fin de las vacaciones por el Año Nuevo lunar, que en muchas provincias se habían prolongado hasta ayer, impidió que muchas empresas adopten un enfoque flexible y que sigan pidiendo a sus empleados que trabajen desde sus domicilios para evitar contagios.