Un grupo de científicos de la Universidad de Columbia realizó un experimento muy importante para combatir la crisis alimentaria en el mundo: crearon un bife de pollo con una impresora 3D y lo cocinaron con rayos láser. El mismo es comestible y buscan perfeccionar estas técnicas.

Los investigadores trabajaron en la creación de una gran variedad de alimentos con la tecnología de impresión, incluyendo pizzas, hamburguesas, galletas y sushi, pero esta vez incluir en su trabajo el sistema de cocción por láser. 

El principal desafío fue lograr un sistema que permita cocer estas piezas correctamente y evitando que las mismas queden crudas, ya que la carne de pollo puede provocar intoxicaciones si no se las cocina correctamente.

Los científicos notaron que la comida creada a través de una impresora 3D no podía cocinarse la misma forma que la convencional, por lo que utilizaron una tecnología de ondas láser de distintas amplitudes para cocinar estos bifes.

Cómo imprimir comida

Imprimir comida parece un concepto salido de series futurísticas, como Black Mirror o los Supersónicos. Sin embargo, es una práctica que comenzó a probarse hace un par de años. 

Las impresoras 3D tiene la capacidad de trabajar con una gran variedad de materia prima, generalmente plásticos. Esta vez los científicos decidieron trabajar con pollo.

"La materia no se crea ni se destruye: se transforma", decía Albert Einsten y es por eso que es imposible crear comida desde la nada misma. El proceso que realizó el grupo de investigadores consistió en utilizar un "puré" de pollo triturado para modelar un pequeño bife a partir de esta pasta.

El proceso es bastante más sencillo de lo que parece. En un primer momento, se carga la materia prima a utilizar en la impresora, en este caso el puré de pollo. Luego, se diseña la figura a crear desde una computadora, como si fuera un documento o una imágen que se fuera a imprimir normalmente. Por último, se da la orden y la impresora 3D comienza a trazar el diseño por capas hasta tener la figura completa. 

Esta modalidad permite elegir la forma y el tamaño deseado a través de la computadora. Además, la intención es poder realizar experimentos combinando distintas comidas y carnes en un futuro. 

En este primer experimento, el trozo de pollo tuvo un grosor de 3 milímetros ya que una pieza delgada permitió realizar los primeros experimentos con mayor facilidad a la hora de cocinarla.

Cocina con láser

La carne de pollo creada a través de la impresora 3D tiene características diferentes a la de una pechuga común y corriente, por lo que al intentar cocinarla de forma tradicional notaron que no quedaba del todo bien y decidieron probar con la cocción por láser.

En los primeros testeos que hicieron, utilizaron dos tipos de láser con diferentes amplitudes de onda para evaluar los resultados, uno azul y otro infrarrojo. Las conclusiones indicaron que el primer caso funcionó mejor para cocinar el centro de la pieza, mientras que el segundo sirvió para dorar la superficie.

Este proceso dura entre 5 y 12 minutos y entre los resultados destacaron que el bife se encogía un 50% menos, era más jugoso y más sabroso que uno cocinado en un horno tradicional. Los catadores realizaron sus evaluaciones degustando las dos piezas sin saber cuál era cuál. 

"Cocinar es esencial para el desarrollo de la nutrición, el sabor y la textura en muchos alimentos, y nos preguntamos si podríamos desarrollar un método con láser para controlar con precisión estos atributos", dijo Jonathan Blutinger, ingeniero de la Universidad de Columbia luego de realizar con éxitos las primeras pruebas.

En esta línea, indicó que el siguiente paso será crear un "Photoshop de los alimentos" que permita a los usuarios diseñar y crear sus propios alimentos sin tener un conocimiento avanzado en programación y poder compartir sus propias recetas.