La NASA suele despertar fascinación con su tecnología de punta y sus viajes espaciales, que este año volvieron a estar en boca de todos. Varios de esos desarrollos pensados inicialmente para brindar soluciones a los astronautas derivaron en productos para uso del público en la Tierra. Así, a lo largo de la historia nacieron desde helados liofilizados hasta el joystick. En los últimos días volvieron a sorprender con otras dos novedades insólitas: un collar que previene el contagio de Coronavirus y un perfume con aroma a espacio. Todo mientras prepara su primera misión defensiva para desviar un asteroide.

Eau de Space es el nombre de la fragancia de la agencia aeroespacial. Fue creada inicialmente para familiarizar a los astronautas con el olor del espacio durante sus entrenamientos –buscaba evitar que se sorprendieran al llegar a destino- pero ahora llega al público en coquetos frascos que prometen un pedacito de cielo. Aunque el aroma parece no ser tan elegante: una mezcla de pólvora, carne asada, frambuesas y ron. La astronauta Peggy Whitson ya había revelado alguna vez que el espacio huele a "una arma recién disparada". La fragancia fue desarrollada por el químico Steve Pearce, fundador de Omega Ingredients, que fue contratado originalmente por NASA en 2008. Con esta iniciativa se busca también incentivar el interés por la ciencia y ya se está planeando otro producto: un perfume con olor a luna. El frasco tiene un valor inicial de 15 dólares. 

El Covid-19 también está en el radar de la NASA. A través de su Laboratorio de Propulsión Jet en el Caltech, creó Pulse, un collar que se imprime en 3D y que alerta a quien lo use cuando se lleva las manos a la cara, emitiendo un pulso o vibrando. El dispositivo busca recordarle al usuario que no se lleve las manos a su cara "para evitar una potencial infección" por coronavirus, indicaron desde la institución.

Desde hace décadas, varios de los avances de la NASA saltaron al público masivo, en general adoptados por distintos fabricantes de productos. Entre ellos la famosa "comida de astronauta". Los alimentos liofilizados, se congelan y luego se introducen en una cámara de vacío para que se separe el agua por sublimación, fueron desarrollados para las primeras misiones Apollo y se utilizan hoy en día en platos y helados. Las fórmulas infantiles contienen un ingrediente de enriquecimiento nutricional que remonta su existencia a una investigación de la NASA sobre el potencial de las algas para viajes espaciales largos. Además de microchips y televisión satelital, llegaron de la mano de soluciones originalmente pensadas para el espacio también el joystick, las aspiradoras y taladros inalámbricos, el detector de humo y los filtros de agua domésticos que se utilizaban en los tanques de agua de los astronautas. 

La NASA apela muchas veces a la comunidad científica internacional en busca de soluciones. Por estos días, está lanzando además una convocatoria donde ofrece hasta US$ 35.000 en premios por diseños de un inodoro que funcione en la luna