En un operativo que demandó cinco allanamientos y terminó con ocho detenidos la Policía de la Ciudad de Buenos Aires desbarató una banda que fabricaba y traficaba barbijos falsos de la marca ATOM-PROTECT, informaron fuentes judiciales.

Los barbijos ATOM-PROTECT fueron desarrollados junto al CONICET y son uno de los más vendidos ya que además de tres capas las telas son tratadas de tal manera que adquieren propiedades antibacteriales, antivirales y antihongos, algo que no ocurría con los falsificados.

Los procedimientos se realizaron en cuatro talleres textiles ilegales y en una vivienda particular, ubicados en un amplio inmueble en el barrio de Parque Avellaneda, según informó el Ministerio Público Fiscal (MPF) de la Ciudad de Buenos Aires.

También agregaron que uno de los detenidos tenía pedido de captura por el delito de abuso sexual desde 2019.

En los allanamientos se comprobó el funcionamiento de al menos cuatro talleres ilegales "que funcionaban sin ningún tipo de habilitación y sin cumplir las mínimas medidas de seguridad y protección, donde se fabricaban barbijos ilegales, como así también otras mercaderías del rubro textil", agregó la información del MPF.

Según informaron desde el Ministerio Público, una forma de reconocer si el barbijo es original es por la calidad de la tela, que debe ser más rígida a causa de los procesos químicos para darle las propiedades antivirales. Además, las letras con el logo aparecen más nítidas que en los "trucos". Para evitar estafas, recomendaron comprarlos siempre en lugares reconocidos o directamente a los fabricantes.

La causa se originó a partir de una investigación de la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental, de Carlos Rolero Santurián, y fue llevada adelante por el Cuerpo de Investigaciones Judiciales y por la División Delitos Informáticos Com plejos de la Policía de la Ciudad.

Además de los ATOM-PROTECT, en los talleres se falsificaban barbijos de las marcas ION POSITIVO, KN-95, 3M y PROTECTIVE MASK.

En los talleres se encontraron también las telas utilizadas para su confección, sin ningún tipo de tratamiento sanitario como los originales, como así también las maquinas e impresoras con las cuales se fabricaban las cajas y envoltorios con los que se los colocaba en el circuito de comercialización legal.