El Día de Respeto a la Diversidad Cultural se conmemora todos los años el 12 de octubre, aunque esa fecha puede no coincidir con el feriado que se lleva a cabo para recordarlo. Este año 2021, luego de una pandemia que golpeó especialmente al sector turístico, el fin de semana largo de cuatro días provocó el traslado de miles de personas a distintos puntos del país. Pero, ¿de qué se trata esta fecha y por qué es tan importante?

Hasta el 2010, esta efeméride era conocida como el Día de la Raza y celebraba el desembarco de Cristóbal Colón en la Isla Guanahani el 12 de octubre de 1492, hoy conocida con el nombre de San Salvador.

En Argentina, la fecha fue declarada feriado nacional en 1917, durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen. El cambio de nombre de la festividad se modificó durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, luego de la promulgación del decreto 1584/10.

La titular del Instituto Nacional de Asuntos IndígenasMagdalena Odarda, explicó que con el cambio de nombre el país le da un nuevo significado a la fecha que "respeta y es coherente" con lo que dicta la Constitución Nacional, Tratados Internacionales y distintas declaraciones de Derechos Humanos enfocadas en las diversidades étnicas y culturales.

"De esa forma, se establece un cambio de paradigma y se da espacio al reconocimiento de una identidad múltiple y una valoración de la inmensa cantidad de culturas originarias que conviven hace siglos en estos territorios", destacó Odarda en diálogo con Télam.

Qué era el Día de la Raza 

Lo que se recuerda el 12 de octubre es la llegada de Colón a América, que dio inicio a la invasión y colonización española. Lo que cambió hace más de 10 años es el enfoque con el que se conmemora ese día. 

Antes era una jornada de celebración en actos escolares llenos de color, danzas y obras teatrales donde los niños representaban el primer encuentro entre indígenas y colonizadores de forma edulcorada y apta para el horario de protección al menor. 

Se celebraba la cultura, la llegada de la "civilización", los caballos y el idioma castellano que, salvo excepciones, une a toda América Latina. Era un festejo de una unión de etnias que nunca sucedió, al menos no de forma pacífica. 

Con la lucha de los pueblos originarios por la reivindicación de sus raíces comenzó un proceso de revisionismo histórico que desnudó el río de sangre que realmente fue la conquista de América donde los españoles Hernán Cortés y Francisco Pizarro fueron los genocidas de dos de las civilizaciónes más grandes que existieron en el continente: los Aztecas y los Íncas, respectivamente. 

El decreto del kirchnerismo, acompañado en ese momento por una política de integración latinoamericana, marcó una línea a nivel nacional que propuso dejar de festejar y reflexionar sobre el exterminio de los pueblos indígenas y la explotación de los recursos naturales como la plata en Potosí, Bolivia, que tenían como excusa "civilizar" a los habitantes autóctonos.

También invitó a pensar que no existió un "descubrimiento de América" ya que Colón no llegó a un territorio desierto, sino que esas tierras ya estaban ocupadas por personas con su propia lengua, estructura y creencias. Otra civilización, aunque distinta.