“Lo quería el Barcelona, lo quería River Plate, Maradona es de Boca, porque gallina no es”. A finales de febrero de 1981, el grito de guerra de la hinchada ‘xeneize’ no hacía otra cosa que reafirmar el orgullo que sentían por contar en su club con la estrella que cinco años antes había debutado en Argentinos Juniors, luego de una negociación llena de idas y vueltas. El pase fue todo un récord para aquel momento en el fútbol argentino y, aún hoy, es prácticamente imposible que un club local pague ese monto a otra institución argentina por un futbolista. Se calcula que, teniendo en cuenta las cláusulas de rescisión que hoy tienen las estrellas del fútbol, Maradona podría valer cien veces más.

Aunque en principio un grupo de medios se había comprometido a desembolsar los USD10 millones en efectivo para luego cederle la ficha a Boca, finalmente Diego llegó a la Ribera por un monto similar pero desglosado de la siguiente manera: USD2,5 por el préstamo del ‘Diez’ hasta el final del Mundial de España, a mediados de 1982; los pases definitivos de cuatro jugadores (Carlos Randazzo, Osvaldo Santos, Carlos Salinas y Eduardo Rotondi); otros dos a préstamo por un año (Mario Zanabria y Miguel Bordón) y el pago de deudas que Argentinos tenía con la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y con un banco por USD1,5 millón.

Luego de su paso por Boca Juniors, el 4 de junio de 1982, sólo nueve días antes del inicio del torneo de selecciones, Maradona, con 21 años, firmó el contrato que lo convirtió en nuevo jugador del Barcelona. El Barça cerró la operación por 1.200 millones de pesetas (7,2 millones de euros), otra cifra impensada para aquella época.

Luego de casi dos años en donde tuvo una hepatitis y debió ser operado en el tobillo, lo que no le permitió rendir en plenitud, llegó el Nápoli, su lugar en el mundo. El traspaso se cerró en USD7,5 millones: USD3 millones (450 millones de pesetas) al contado; USD2 millones a pagar en septiembre de 1985 y otros USD2 millones un año después. El club napolitano acordó pagar 8% de intereses en el segundo pago y 16% en el tercero. Como parte del acuerdo, el Barcelona se comprometió a transferirle a Argentinos Juniors lo que aún se le adeudaba por el pase del astro mundial. Por esos días, en el Napoli, Maradona cobraba unos USD800.000 de prima; USD1 millón por publicidad y USD400.000 por partido amistoso. En 1987, su representante Guillermo Cóppola negoció la renovación de un contrato de USD12 millones que se extendía hasta la temporada 1993. En esos año de plenitud, luego de la conquista del Mundial de México '86, los contratos publicitarios de Diego sumaban cerca de USD30 millones.

Pero su relación con el club italiano se cortó antes luego de una suspensión por quince meses. Su nuevo club sería el Sevilla que, a finales de septiembre de 1992, pagó USD7,5 millones por un jugador que estaba por cumplir los 32 años. Luego tuvo un efímero paso por Newell’s Old Boys en 1993 y posteriormente pasó a Boca, en donde se retiró en 1997.

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