En la sustentabilidad de las ciudades nace un nuevo paradigma: la economía circular. Una solución donde los residuos son utilizados como recursos para reingresar al sistema productivo. En la Ciudad de Buenos Aires los residuos verdes y el tratamiento de los restos orgánicos son dos ejemplos de gestión que realiza el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana porteño.

Con el objetivo de reducir nuestros residuos y extraer menos recursos naturales del planeta, el concepto de economía circular ya se utiliza en todas las dimensiones. El diseño es una de las etapas cruciales donde se debe pensar qué otros productos se harán cuando ese ya no se utilice como tal, porque no desecha el producto final ni se convierte en basura, sino todo lo contrario: se utiliza como recurso para un nuevo ciclo de vida.

Pero no solo se puede implementar este concepto a escala de una ciudad o región, sino en cada casa. Algunas preguntas para hacernos: ¿cómo circula la economía hogareña? ¿qué haces con los residuos? ¿cómo gestionas tus alimentos? Porque nuestros residuos nos delatan, nos muestran la huella de nuestra existencia.

“La economía circular es un eje central de nuestra gestión, por eso nuestro compromiso es fortalecer las políticas de reciclado y promover la 7 R: reflexioná, rechazá, reducí, redistribuí, reclamá, reutilizá, y reciclá. Para construir ciudades más verdes y sostenibles”, afirmó Clara Muzzio, ministra de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad.

Residuos hogareños y compostaje

En este sentido, el tratamiento de los restos verdes y de los orgánicos a través de distintas técnicas de compostaje que realiza la Ciudad es un claro ejemplo de economía circular.

Del mantenimiento de los espacios verdes y parques se generan residuos, como hojas, césped, restos de flores y pequeñas ramas, estos se valorizan a través de la técnica del compostaje. Por lo cual,  se crearon tres Centros de Compostaje, ubicados en el Velódromo de Palermo dentro del Parque 3 de Febrero, en el Cementerio de la Chacarita y en el Parque Indoamericano, en Lugano.

Los Centros tienen como objetivo principal recuperar y valorizar estos residuos para reducir las toneladas que se disponen en el relleno sanitario, y también generar el compost que actúa como fertilizante y mejorador de suelos en los parques porteños para la siembra de pasto, jardines y huertas.

Un desafío aún mayor es el caso de los orgánicos, ya que representa el 50% de los residuos generados por cada habitante. Según los estudios realizados se considera que todos los desechos alimentarios tienen una segunda vida, ya que se han desarrollado tecnologías que aprovechan los residuos para producir una larga lista de productos.

En el Centro de Reciclaje de la Ciudad funciona una planta de tratamiento para esta fracción donde llegan los residuos recolectados a generadores especiales, como supermercados, hoteles y restaurantes. Luego del proceso que implica una etapa manual y otra mecánica con un reactor térmico se obtiene un compost orgánico que actúa como mejorador de suelos, aportando nutrientes.

La economía circular se presenta en la actualidad, en una sociedad en crisis post aislamiento por una pandemia que confinó a casi toda la población del planeta, como una gran oportunidad de generación de empleos y de reactivación de una economía limpia.