Con el aislamiento social, las personas de edad avanzada han cambiado sus rutinas diarias, teniendo que permanecer más tiempo en las casas sin contacto físico con otros miembros de la familia, amigos y colegas. Para millones de adultos mayores, la cuarentena ha representado una lucha para que el aislamiento no se convierta en soledad. 

Según una encuesta realizada por la Universidad Abierta Interamericana en julio del 2020 por alumnos de la Cátedra de Adultos y Adultos Mayores de la Carrera de Musicoterapia de Buenos Aires, Facultad de Psicología, al menos un 73,6% de la sociedad está preocupada por la situación que viven los adultos mayores desde que empezó el aislamiento social preventivo y obligatorio en el AMBA.

La comunidad respondido ayudándolos a afrontar esta situación. Según la encuesta, el nuevo entramado social está construido principalmente por hijos/as (52,6%), nietos/as (20,5%) y vecinos (7,5%) quienes estimulan las actividades asociadas con la sobrevida, orientándose al cuidado y a la promoción de la salud. Ese apoo se centró en ayuda emocional (el 94% se comunicó a través de mensajes de WhatsApp y el 91% por llamadas telefónicas), instrumental (al 77% les hicieron las compras, al 75% les indicaron dónde acudir en caso de emergencia) y apoyo en la conectividad: al 54% los ayudaron a mantenerse conectados de manera virtual y al 46% le han mostrado cómo chatear por video con otras personas usando teléfonos, computadoras o tablets. 

Si bien muchos adultos están siendo acompañados, no hay que descuidar que el índice de preocupación con respecto a sí mismos es de un 51,9% y que un 22% percibe que les han prestado menos atención que antes de la cuarentena. "Esto refleja que la tarea a nivel social podría optimizarse ya que el aislamiento sostenido en el tiempo, tiende a exacerbar los sentimientos de soledad asociados con una mayor mortalidad, actividad física reducida, disminución de esfínteres, alteraciones mentales y depresión", afirma la Lic. Marina Rovner, coordinadora de la encuesta.

Respecto a los adultos mayores en geriátricos, uno de los sectores más vulnerables,  el 41% de la población encuestada respondió que no tenía permitido el acceso a los geriátricos y el 24% que prefería no ir a visitarlos. 

El estudio advierte que esto tendrái "un efecto negativo llamado desmoralización" caracterizado por: baja autoestima, problemas psicofisiológicos, tristeza, sentimiento de soledad, stress ante las normas institucionales, interacción insatisfactoria con los demás residentes y problemas de salud. 

Para fortalecer el acompañamiento recomiendan: realizarles llamadas y enviarles mensajes de texto, animarlos a que se contacten con sus amigos y familiares, cocinarles un plato que les guste (dejárselos en la puerta si fuera necesario), hacerles las compras (dejárselos en la puerta si fuera necesario), ayudarles a mantener contacto con sus médicos, ayudar a incorporar tecnología.