A Mónica se le derrumbó el mundo. Natalia conoce la tristeza de estar sin trabajo. Roxana, ahora sí, se siente pobre. Sus historias se funden con la de otros 98 trabajadores que están en la calle tras el cierre de la empresa Suschem, que fabricaba las Mielcita, los jugos Naranjú, los alfajores Suschem y Loquillo, además de las semillas Girasol.
 


La caída de ventas, el impacto de las tarifas, deudas y algunos juicios pendientes marcaron el final de la empresa fundada en 1976. Los trabajadores, la mayoría mujeres, estuvieron siete meses sin cobrar y un día les avisaron que la fábrica bajaba sus persianas. No les mandaron telegramas ni se comprometieron con ellos a pagarles los salarios atrasados, simplemente los dueños faltaron a la reunión con los delegados en la Secretaría de Trabajo.

Desde aquella noche, la gente duerme en la fábrica para resguardar las máquinas, para que no se las lleven. Esperando una respuesta. "Esperando una esperanza", dice Natalia. "Soy desocupada. No tengo telegrama de despido. Estoy en la incertidumbre. No sé qué hacer", explica Mónica. "Tiene que haber alguien que nos quiera ayudar", ruega Roxana.

El ciclo “¿Cómo seguimos?”, que se emite por la pantalla de Crónica HD, muestra en primera persona el drama que viven los que se quedan sin trabajo.

"Tengo que estar acá, son las 3 de la mañana y yo me vengo para acá para estar con mis compañeras y hacerle frente a esta situación", afirma Roxana Carballo. Juntos parece posible, pero la situación es dramática. "Tenés que fijarte si vino la boleta del gas, si la tenés que pagar y si tenés para pagarla. Ahora si se nota que hay pobreza, ahora sí me siento pobre", dice Natalia Cervantes. Mónica Medina la entiende. "A partir del cierre se me derrumbó el mundo", cuenta, pero agrega: "La seguimos de pie, con la frente bien alta".