"Un desafío a lo que parece imposible, pero es posible si hay una inspiración y una visión; una lección de lo que puede hacer una sociedad" es la frase con la que el ingeniero argentino César Sciammarella recuerda la misión Apolo XI, de la que participó en el diseño del tanque de combustible líquido de una de las naves, integrando así la histórica hazaña que hace 50 años logró poner la huella del hombre en la Luna.

Graduado de la Universidad de Buenos Aires en 1950 y ex director del Laboratorio de Pruebas de Materiales de la Comisión de Energía Atómica, Sciammarella describió en diálogo con Télam que el momento del despegue del Apolo lo vivió con "una gran emoción y un alivio en el sentido de que el proyecto tuvo el éxito esperado".

Una innumerable cantidad de premios integran la trayectoria de este argentino nacido en el barrio porteño de Barracas, que reside actualmente en Estados Unidos. En el periodo del comienzo del proyecto Apolo era profesor del Departamento de Ciencia Mecánicas de la Universidad de Florida, en Gainesville.

"Junto al Director del Departamento visitamos Huntsville en Alabama, localidad donde se encuentra el Arsenal Redstone, lugar donde se radicaba el Proyecto Apolo", contó. Explicó que se pusieron en "contacto con el grupo que estaba a cargo de la parte estructural del cohete propulsor" hasta que llegaron a un acuerdo para que él presentara "una propuesta para el análisis estructural del tanque de combustible líquido del tercer componente del cohete Saturno V".

“Un desafío a lo que parece imposible pero es posible si hay inspiración”, dice

Presentó la propuesta y fue aceptada. "El objetivo fue reducir las dimensiones lo máximo posible para reducir el peso total a un mínimo crítico para poder llegar a la Luna evitando fallas que harían fracasar el proyecto", resaltó.

En 1963 comenzó y dos años después terminó el último informe de resultados, en el marco de un proyecto que costó en dólares corrientes 3.5 millones de dólares.

Finalmente la misión tuvo éxito. A 50 años, Sciammarella la calificó como "una lección de lo que puede hacer una sociedad cuando está guiada por un líder como era John F. Kennedy". "Un desafío a lo que parece imposible, pero es posible si hay una inspiración y una visión de alguien que, en vez de separar y crear grupos rivales, busca el esfuerzo conjunto", concluyó.