Únanse al baile de los que sobran/ Nadie nos va a echar de más / Nadie nos quiso ayudar de verdad. Así repite el estribillo del tema de la banda chilena Los prisioneros que se transformó en uno de los himnos de las protestas sociales en Chile. Su mensaje conmovedor cruzó fronteras: se hizo oír de Colombia a Uruguay.

Música que estremece hasta las lágrimas, fotos transformadas en postales mundiales de las marchas, cineastas que ganan las calles para documentar e intervenciones urbanas son algunas de las iniciativas artísticas que se vieron por estos días. Encarnan el espíritu de las manifestaciones y buscan desmarcarse de la violencia.

El baile de los que sobran", un tema de los años ’80, fue coreado colectivamente en la marcha multitudinaria del 25 de octubre. Su letra se volvió un emblema de la lucha por la igualdad. No es la única canción transformada en himno: “El derecho de vivir en paz”, de Víctor Jara y el pegadizo “Cacerolazo” de Ana Tijoux (con su estribillo “no son treinta pesos, son treinta años”) ecualizaron la banda sonora del descontento social.

Mon Laferte, una de las artistas chilenas con mayor proyección internacional, brindó recitales callejeros y la cantante Camila Moreno dio uno de los discursos más firmes y emotivos. También bandas argentinas como Las manos de Filippi y Loquero realizaron shows públicos gratuitos. La música fue además un rescate y un símbolo de resistencia en las amargas noches de toques de queda cuando, desde balcones y ventanas, sonaban pianos y acordeones con temas como “Gracias a la vida”, de Violeta Parra o “Bella ciao”.

Imágenes que persisten

Una foto tomada por la actriz Susana Hidalgo en plena marcha del 25 de octubre fue ultraviralizada. En ella se ve a un joven descamisado alzando la bandera mapuche en la cima del monumento de Plaza Italia, con el fondo de un atardecer en llamas en Santiago. Esta imagen, que se volvió icónica, se internacionalizó a tal punto que la banda estadounidense Rage Against The Machine (RATM) anunció su regreso a los escenarios en 2020 usando esa toma para la difusión.

Pero hay más símbolos visuales. El “negrito matapaco”, un perro ya fallecido que participaba en las marchas estudiantiles y que ahora fue reivindicado como un ícono de las luchas sociales, inspiró ilustraciones (como la de Guido Salinas), stickers y afiches. Junto a un famoso manifestante conocido como “Pareman” fueron convertidos casi en superhéroes.

Una de las acciones visuales más comentadas fue el mapping sobre la torre del Edificio Telefónica ubicado en Plaza Italia. "Dignidad", "no más guerra" y el verso de Raúl Zurita "que sus rostros cubran el horizonte", junto a los nombres de cuatro fallecidos por presunta acción de militares y Carabineros, fueron algunas de las palabras proyectadas que no dejaron indiferentes a quienes alzaron sus ojos hacia la construcción. Detrás de esta iniciativa está el estudio de arte y diseño audiovisual Delight Lab quienes, según el diario El Mercurio, señalaron al respecto: "Declaramos el apoyo a las justas demandas sociales y rechazamos la declaración de estado de emergencia y la presencia de militares armados en las calles".

Muchos cineastas se movilizaron con sus mejores herramientas: las cámaras. La Escuela Popular de Cine creada por Carolina Adriazola y José Luis Sepulveda está recopilando material y saliendo a hacer registro de los acontecimientos. A través de colectivos como Mafi (con el cineasta Christopher Murray a la cabeza), Imagen de Chile (coordinado por Sergio Castro y con participación de Sebastián Lelio, director de “La mujer fantástica”, entre otros) y Registro callejero, varios realizadores están documentando los hechos que todavía hoy sacuden fuertemente al país.

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