Los jóvenes están entre quienes más sentirán el impacto socioeconómico derivado por el COVID-19, con especial incidencia en los trabajadores eventuales.

Así lo expuso la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en un comunicado, en el que afirma que "la transición hacia el empleo decente representa un desafío enorme para las personas jóvenes", las que se verán "particularmente" afectadas por las consecuencias económicas de la pandemia del COVID-19.

En primer lugar, advierten que una recesión afecta más a los trabajadores del segmento más joven que a los colegas de más edad y con mayor experiencia. "La experiencia indica que los trabajadores más jóvenes suelen ser los primeros en ver recortadas sus horas de trabajo o ser despedidos". Por otro lado, aducen que "la falta de redes y de experiencia dificultan más la búsqueda de otro trabajo (decente), y la situación puede empujarlos a trabajos con menos protección jurídica y social". Mismos problemas a los que se enfrentan los emprendedores jóvenes y las cooperativas de jóvenes, pues "una situación económica ajustada dificulta la obtención de recursos y financiación", además de desconocer cómo afrontar escenarios comerciales adversos, argumentan desde la organización.

Las cifras de la OIT revelan que "tres de cada cuatro jóvenes trabajan en la economía informal (en particular, en países de ingreso bajo y de ingreso mediano)". Como ejemplos, la agricultura o en pequeñas cafeterías o restaurantes. De esta manera, "sus ahorros son escasos o nulos, de modo que no pueden permitirse quedarse confinados", explica el organismo multilateral.