La especulación en los precios de los alimentos llegó a la hoja de coca, uno de los productos de consumo típicos del norte del país, que se vende a la exorbitante suma de entre $8.000 y $14.000 el kilo.

Aunque hace un año las hojas de coca comunes podían conseguirse a unos $600 el kilo, hoy ese mismo producto se vende a partir de los $8.000, informó el diario El Tribuno de Salta. Para quienes desee consumir en cambio alguna de las variedades seleccionadas, el precio puede variar entre $10.000 y $14.000 por kilo, reveló el periódico.

Solo una pequeña bolsa de 20 gramos se vende a $300. En otras palabras, con lo que un año atrás podía comprarse un kilo, hoy solo alcanza para comprar 40 gramos. Traducido en porcentaje, la hoja de coca aumentó más de un 1200% en un año.

Aunque la pandemia implicó una suba aún mayor, el precio de este producto ya había sufrido grandes aumentos durante el último año. Dado que es principalmente importado desde Bolivia, se vio fuertemente afectado por la variación del dólar, además de por el precio de los combustibles, el clima y los conflictos políticos internos del país vecino, consignó el medio regional.

En este escenario, se teme que la tradición milenaria de coquear, muy arraigada en el NOA y en todo el Altiplano, termine por desaparecer.

El Gobierno nacional estableció un mes atrás una serie de precios máximos de miles de productos de consumo básico, principalmente alimenticios, como modo de evitar especulaciones durante la pandemia. Aunque el plan fue segmentado por provincia, este no incluyó la hoja de coca en las jurisdicciones del norte del país.

Otros alimentos que tuvieron fuertes aumentos durante marzo fueron la zanahoria, con un 40%, las legumbres secas con un 29,3%, el azúcar con un 20,3%, la polenta con un 20% y la sal fina con un 15,7%, según relevó un informe del Centro de Estudios Económicos Scalabrini Ortiz (CESO).

Por ello, el Gobierno criticó fuertemente la especulación empresaria respecto al precio de estos productos y otorgó a los intendentes y gobernadores la posibilidad de llevar a cabo controles y sanciones en los comercios de barrio. Además, el presidente Alberto Fernández afirmó el pasado viernes, cuando anunció la extensión de la cuarentena, que en esta nueva etapa se reforzarán las medidas de control sobre los grandes productores de alimentos.