"El lenguaje es la memoria y la metáfora"
Storm Jamesom

El desarrollo del lenguaje en el homo sapiens es un proceso que no se ha terminado de saldar científicamente. Primero, porque muchos científicos y lingüistas piensan que los animales desarrollados tienen lenguajes bastante más complejos de lo que se pensaba, como sucede con los delfines y los chimpancés. Segundo, porque el origen del lenguaje y el proceso que lo llevó a desarrollar es bastante más complejo y discutido de lo que se suponía.

Algunos plantean que se debieron dar las condiciones físicas, como por ejemplo, la estructura laríngea para emitir sonidos (lo que paga el costo de poder atragantarse, dado la modificación de la epiglotis) y el desarrollo cerebral de las áreas atribuibles al lenguaje. También debe consignarse las características torácicas generadas por la bipedestación, que habrían permitido las condiciones para hablar.

El encéfalo se fue diferenciado desde hace seis millones de años cuando nos separamos del linaje de nuestros primos hermanos, los chimpancés; adaptándonos a poder hablar. Evolucionan así los centros del lenguaje oral, para entender y además procesar el movimiento de los complejos músculos del lenguaje.

Mejoró la corteza cerebral que planifica el movimiento práxico- lingüístico de compresión y de expresión. Recibe además el cerebro información empática y de neuronas en espejo en corteza prefrontal y la corteza suplementaria, y áreas emocionales que condicionan la subjetividad. También mejora la coordinación el sistema extrapiramidal y el cerebelo, que permiten perfeccionar el sistema oral y escrito.

Cualquiera de estas variables que no se encuentren en condiciones afectará el lenguaje. Esto se puede producir en diferentes patologías neurológicas y fonatorias que generen dificultades del habla; por la pérdida o disfunción de algunos de estos componentes.

Estas estructuras habrían estado listas hace más de 200.000 años, cuando aparece el linaje Sapiens; pero requirieron de un proceso de acumulación creativa con copia, aprendizaje e innovación; que se repite en forma reiterada y genera el lenguaje humano.

Muchos lingüistas datan este comienzo hace 50.000 años. Es decir que se habrían requerido más de 150.000 años de linaje de Sapiens y seis millones de años luego de separarnos de la rama de los monos actuales, para construir el lenguaje.

Se requiere de un conjunto de variables para una función como hablar, volar o desarrollar prácticas complejas; participan actividades y estructuras muy diferentes; que deben coincidir y conjugarse temporalmente, para que funcionen. Muchas de estas capacidades dependen de genes diferentes, sin embargo, debieron direccionarse conjuntamente para una función determinada, algo muy complejo en sí mismo.

Los estudiosos del lenguaje aplican fuertemente este proceso multidimensional. Coincide con un impulso cultural, descrito por el biólogo conductual Kevin Laland de la Universidad de St. Andrews quien piensa que el homo sapiens ha desarrollado la capacidad de transmisión social a través de una copia más perfeccionada. Tanto en la capacidad de transmisión como en la de reproducción posterior del evento aprendido; desarrollando posteriormente el sistema nervioso. Entonces el aprendizaje, la innovación y la transmisión del mensaje nuevo puede observarse también en el sistema acumulación cultural (acumulación lingüística). Simon Kirby de la Universidad de Edimburgo, director del Centro de Evolución del Lenguaje; quien hipotetiza que el "refinamiento cultural acumulado" podría modelar la singularidad biológica del Lenguaje.

Varios trabajos describen como influencias ambientales generan modificaciones heredables, a partir de cambios en la regulación de la expresión genética. De un genoma que se expresa en menos del dos por ciento como genes (para sorpresa de los genetistas), siendo el resto del ADN regulador. Se observa que a partir del medio ambiente, se prenden o apagan genes que modifican su expresión genética. Lo revolucionario es que parecería que este proceso, base de la epigenética, parecería heredable. Como pudo observarse en los descendientes de la hambruna de Holanda, durante la segunda guerra mundial; cuando los procreados en ese momento mostraron mayor prevalencia de diabetes tipo II y esquizofrenia; situación heredada hasta la cuarta generación (hasta ese momento se estudió).

Estas modificaciones observadas plantearía una posible influencia lamarckiana (del Jean-Baptiste Lamarck) en la evolución acumulativa, además de la aceptada evolución Darwiniana.El medio ambiente quizá podría así modificar la expresión genética de funciones incorporadas ambientalmente, a partir de la regulación genética.

El lenguaje crecería así por impulso cultural, sea a través de la acumulación lingüística con su acumulación cerebral o por incorporación del lenguaje que procede por acumulación cultural, con los componentes que cada idioma incorpora y modifica con el correr del tiempo, a través de la transición mnésica entre generaciones.

Existen estructuras preestablecidas universalmente en el Homo Sapiens como los centros del lenguaje, la estructuración de los componentes del diálogo o la construcción gramatical procedural, que constituyen componentes del lenguaje oral humano.

Si bien se describe un gen conocido como FoxP2 que cuando falla surge una a especie de afasia expresión, este no es un condicionante único del lenguaje, encontrándose además en algunos animales.

La capacidad del lenguaje humano requiere multigenes, no existe un gen particular al que se asigne el lenguaje o que mutado haya producido el lenguaje humano.

Al mismo tiempo existen animales como el delfín, el chimpancé o el papagayo que presentan comunicación gestual y sonora. Con movimientos, gestos y diferentes tipos de sonido generando un lenguaje; con el cual se nombran, cortejan, anuncian peligros o incluso aprenden nuevas premisas y las transmiten a nuevas generaciones.

Sin embargo los delfines o los monos no tienen un gran cerebro, órganos fonatorios y un sistema motor desarrollado para comunicarse y producir mayor cultura acumulativa; a pesar ser seres sociables y con un lenguaje medianamente complejo.

El homo sapiens adquirió un instrumento de comunicación altamente complejo, que le permite relacionarse intersubjetivamente; compartir información, aprender e innovar. Cuándo y cómo comenzó el lenguaje humano será central para poder comprenderlo.

*Neurólogo, Psiquiatra y Doctor en Filosofía. Prof. tit. UBA. Fundación Humanas. Conicet