El iPhone X, el flamante smartphone insigna de Apple que hoy llegó al mercado en 55 países, tienen entre sus principales novedades un diseño en el que la pantalla ocupa toda la parte frontal y viene sin el tradicional botón físico de inicio, lo que prácticamente elimina los bordes.

Dado a conocer el pasado 12 de septiembre, el teléfono cuya “X” en el nombre conmemora los 10 años de la llegada del primer iPhone sigue la línea de pantalla total inaugurada este año por competidores como LG, Samsung y Xioami, entre otros.

Esa pantalla OLED de 5,8 pulgadas, con tecnología Super Retina, presenta una resolución equivalente a 2436 por 1125 píxeles.

Entre sus grandes novedades está el sistema de reconocimiento facial “Face ID”, que sirve para desbloquear el teléfono con el rostro en lugar de con la huella digital.

Según se afirmó en la presentación de septiembre, esta tecnología funciona inclusive en condiciones de baja luminosidad porque usa una cámara infrarroja que se combina con sensores de profundidad. Así, genera modelos 3D de la cara del usuario del teléfono.

Este desarrollo permite además crear emojis a partir de los gestos personales, que son captados por la cámara, mediante un programa llamado Animoji.

Resistente al agua y al polvo, el nuevo iPhone tiene un delgado marco metálico y la parte posterior de vidrio.

La cámara trasera tiene un sistema de doble lente de 12 megapíxeles, con estabilizador de imagen y promocionadas mejoras en las capturas cuando hay baja luminosidad.

En su interior trae un procesador A11 de seis núcleos y viene con un sistema de carga inalámbrica Qi. Desde la empresa fundada por Steve Jobs aseguran que la batería puede durar hasta dos horas más que la del iPhone 7, además de cargar más rápido.

El precio que en los Estados Unidos es de 999 dólares para la versión de 64 GB de almacenamiento y de 1.149 dólares para la de 256 GB.