Cerca de 600 armas que estaban en manos de particulares fueron recuperadas por la provincia de Santa Fe a través del Plan de Desarme Voluntario, entre ellas un fusil FAL y una ametralladora FMK-3, lo que equivale a más del doble del armamento secuestrado por la policía en lo que va del año. La entrega voluntaria a cambio de un incentivo económico -que va de los $3.000 a los $9.000 según el arma- se realizó en Rosario y en Venado Tuerto.

"El plan de basa en reducir la circulación de armas de fuego. Apuntamos a lo que es la violencia tanto dentro como fuera del hogar", indicó a Télam Lautaro Sappietro, director de la Agencia Provincial de Prevención de Violencia con Armas de Fuego.

De acuerdo con los registros del Observatorio de Seguridad Pública de Santa Fe, en los tres primeros meses del año hubo un promedio de dos personas baleadas en la ciudad de Rosario, epicentro de la violencia interpersonal y de las disputas armadas entre bandas narco.

El funcionario señaló que "el plan está apuntado a reducir la circulación de armas, que eventualmente pueden ser utilizadas para el delito", puesto que pueden ser robadas a sus legítimos usuarios o vendidas en el mercado ilegal.

Durante la primera semana, el plan que desarrollan en forma conjunta el gobierno santafesino y la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac) se montó en un puesto móvil en el Club Caoba de Rosario y se entregaron voluntariamente 9.645 municiones y 358 armas, entre ellas 33 carabinas, 52 escopetas, 8 fusiles (incluido el FAL), 71 pistolas, una ametralladora FMK-3 y 187 revólveres.

A su vez, la sede de la Anmac ubicada en Rosario recibió otras 100 armas, en tanto que el puesto móvil de Venado Tuerto recibió 142 armas, por las que entregaron unos $500.000. "Los números de recepción de armas demuestran la existencia de una demanda real instalada en la comunidad, que procura la construcción de una sociedad menos violenta", indicó Sappietro.

Estos datos de entrega voluntaria resaltan su importancia si se los contrasta con las armas secuestradas por la policía, que hasta los primeros días de mayo ascendían a 267 en Rosario.

El plan contempla tres categorías de amas, según su poder de fuego, por las que abona un incentivo de $3.000, $4.500 y $9.000, mientras que paga $3 por munición, independientemente de su calibre. Las armas entregadas por los particulares -que no están obligados a demostrar la licitud de su tenencia- son inutilizadas mediante una prensa hidráulica delante del titular y luego son enviadas a fundir para la reutilización de los metales.