Los gobiernos de Chaco y Entre Ríos, coincidieron estar en estado de alerta por las pocas lluvias que se esperan para las próximas semanas que hace no sólo que aumente el riesgo de una mayor sequía sino también que pone en jaque a las producciones agrícolas con una caída en los rendimientos por hectárea.

El coordinador del Programa de Cambio Climático del Ministerio de Planificación, Ambiente e Innovación Tecnológica de Chaco, Luis Romero, advirtió que el pronóstico meteorológico para los próximos meses prevé lluvias escasas "que no alcanzarán a cubrir las necesidades del sector productivo".

El funcionario mencionó que las precipitaciones se encuentran por debajo del 50% de lo esperado y aseveró que "el panorama no es alentador en cuanto a los pronósticos, ya que se espera que el déficit mejore recién entrando el otoño".

"En el corto plazo se pueden dar precipitaciones de corto lapso y con tormentas con granizo y vientos como las que ya se han dado, pero en general se prevé sequía", concluyó

Por su parte, el gobernador Gustavo Bordet de Entre Ríos, aseguró en su provincia "no hay una situación de emergencia por la falta de lluvias pero sí de alerta" y admitió la preocupación para el agro local "por tratarse de una provincia productora de granos".

Para la Bolsa de Cereales local, los departamentos Feliciano, Federal, Federación y San Salvador ya están técnicamente en estado de sequía y la mayor parte de la superficie de los departamentos La Paz, Villaguay, Colón, Concordia, Paraná, Uruguay, Tala, Nogoyá y Victoria también se encuentran en esa condición.

La Bolsa a través de su Sistema de Información Agrícola (Siber), informó que el maíz es el cultivo que más sufre la falta de agua y también la soja de primera puede estar afectada.