A un día del reingreso del fragmento del cohete chino Larga Marcha (Long March 5B) que se desplaza sin control a través del espacio terrestre, los especialistas estimaron que el objeto tiene más posibilidades de caer en América Central. De todos modos, el riesgo de que cause daños en la Tierra es "extremadamente bajo", aseguraron este viernes autoridades de ese país, después de que Estados Unidos advirtiera sobre un posible peligro.

"La probabilidad de causar daños es extremadamente baja", dijo el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wang Wenbin, al señalar que "la mayoría de los componentes se destruirán" al entrar en la atmósfera.

Las autoridades "informarán de la situación de manera oportuna", agregó, luego de que el jueves expertos militares estadounidenses señalaron que el cohete Long March 5B podía caer en la superficie entre este sábado y el domingo.

China lanzó el último jueves el primero de los tres elementos de su estación espacial, la CSS, que fue propulsado por un cohete Long March 5B, y es el cuerpo de este cohete el que aterrizará en los próximos días, consignó la agencia AFP.

Tras la separación del módulo espacial, el lanzador comenzó a orbitar el planeta en una trayectoria irregular, perdiendo altura lentamente, haciendo casi imposible cualquier predicción sobre su punto de entrada a la atmósfera, y por tanto de su punto de caída.

¿El cohete chino puede caer en Argentina?

Dada la altitud a la que se halla el objeto, entre 150 km y 250 km, es difícil de prever aún lo que puede suceder, puesto que las capas de la atmósfera más bajas son más vulnerables a las variaciones de densidad.

"No podemos saber cuándo caerá", dijo Nicolas Brobrinsky, jefe del departamento de Ingeniería e Innovación de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Aunque las previsiones serán más precisas a medida que pasen las horas, "incluso una hora antes del impacto, la incertidumbre será grande", añade el experto.

La única certidumbre real no es precisamente demasiado certera. Dado que el objeto se halla en una órbita inclinada de 41 grados respecto al ecuador terrestre, solo puede caer en la franja comprendida entre las latitudes 41 del hemisferio Norte y Sur, lo que incluye por ejemplo buena parte de América Latina, el sur de Europa y África.

De este modo, podría potencialmente caer en el suelo de Argentina, cuyo territorio continental se encuentra entre los 21 y los 55 grados sur.

Algunas partes del país, de cualquier forma, puede respirar tranquilas, ya que el cohete no puede estrellarse más al sur de la frontera entre Río Negro y Chubut. Ciudades como Comodoro Rivadavia, El Calafate, Río Gallegos o Ushuaia no serán impactadas por el bólido.

Sin embargo, varias agencias espaciales estiman que es posible que caiga más cerca de Centroamérica, aunque advierten también que podría no ser así debido a que el margen de error es considerable.

La probabilidad de que impacte en una zona habitada, de todos modos, es "ínfima, de menos de un millón sin duda", aseguró Brobrinsky.

Los antecedentes

El cohete Long March 5B no es el primero en el que China pierde control de un componente espacial que regresa a la Tierra.

Su laboratorio espacial Tiangong-1 se desintegró al reingresar a la atmósfera en 2018, dos años después de que dejó de funcionar, aunque las autoridades chinas negaron haber perdido control de la nave.

En 2020, los restos de otro cohete Larga Marcha impactaron en varias aldeas de Costa de Marfil provocando daños pero sin dejar heridos.

Según cifras dadas por la NASA, en enero de 2020, hay unos 20.000 objetos en la órbita terrestre de tamaños superiores a 10 cm, que son vigilados por radares y telescopios.

En 60 años de vuelos espaciales, se registraron unas 6.000 entradas incontroladas en la Tierra de grandes objetos fabricados por el hombre y uno solo alcanzó una persona, sin herirla, según el experto de la ESA Stijn Lemmens.