"Las ciudades se modifican a lo largo de mucho tiempo con tendencias, como la revolución industrial, y sucesos, como la fiebre amarilla o como éste, que va a quedar en la historia de Buenos Aires", señaló Alvaro García Resta, Secretario de Desarrollo Urbano porteño, cuya área llevó adelante una encuesta que aborda los hábitos, sensaciones y dificultades que se presentaron en la cuarentena.  La iniciativa -que ya es la segunda vez que se realiza durante el período de aislamiento decretado a raíz de la pandemia- busca, en concordancia con los propósitos del organismo, "entender los cambios de comportamiento de la gente para tratar de incorporarlos en la transformación de la ciudad y no al revés".

El estudio muestra que los hábitos de higiene y cuidado se incorporaron rápidamente y se piensan mantener: 98% de los encuestados usa tapabocas y 91% se lava con frecuencia las manos. 

El 63,6% de los encuestados afirma que no vio afectada su convivencia por la cuarentena o que le afectó para bien, porcentaje que de todas formas bajó respecto a la medición anterior. Sólo al 5,4% le afectó mucho para mal. 

Los sentimientos que predominan en la cuarentena son la preocupación(85%) y la incertidumbre (82,2%). Los porteños expresaron más desesperanza en comparación de la primera medición (aumento del 11,53%). Más de la mitad reconocieron sentirse "más intranquilos que de costumbre" al salir a la calle. 

Acceso a clases 

El sondeo muestra cómo la desigualdad económica tiene impacto en la posibilidad de educarse y trabajar en este contexto. El 32,52% de los encuestados se encontraba cursando estudios antes de la cuarentena. De éstos casi 7 de cada 10 pudo continuarlos de manera virtual. Un dato destacado como preocupante es que 1 de cada 10 estudiantes manifiestan no contar con los medios adecuados para continuar sus estudios de manera virtual, y que 2 de cada 10 manifestaron la interrupción de las clases sin una modalidad alternativa.

En cuanto al trabajo, nueve de cada diez personas cambiaron sus hábitos. Uno de cada cuatro declaró que no puede continuar con sus actividades. El 43% comenzó a trabajar desde su casa. Esta opción no es para todos por igual. El informe puntualiza que 43,7% de personas con nivel educativo bajo no pudo continuar trabajando. Un dato inquietante es que el 61,6% de los sondeados creen que verán una merma futura en sus ingresos. 

García Resta destaca que se puede aprovechar la pandemia para lograr cambios positivos. "La amenaza de la ciudad es volverse exclusiva y nuestro desafío es que sea inclusiva, con calidad de la vivienda, espacios públicos más próximos", dice. 

La mitad de la gente dejó tratamientos

Especialistas en Salud suelen advertir sobre la baja concurrencia a consultorios. En ese sentido, es preocupante un dato de la encuesta: la mitad de las personas que realizaban algún tratamiento médico declaró haberlo interrumpido. En tanto, el 11% pudo continuar con su tratamiento psicológico habitual o con algún cambio, aunque el 8% lo tuvo que interrumpir.

De las actividades que más se extrañan, la necesidad más urgente continúa siendo el disfrute al aire libre, tanto ir a plazas como hacer ejercicio. La proporción que calificó de sumamente indispensable ir a las plazas aumentó de 27 a 33%. Siguen los gimnasios y los restaurantes. Museos, entre los que más pueden esperar.