La seguridad en la web sigue siendo un tema que preocupa a nivel mundial a los internautas que se encuentran expuestos a diversas vulnerabilidades. La mayor vulnerabilidad ante los hackeos proviene de las cuentas de correos electrónicos que presentan la mayoría de casos de pishing. 

Últimamente, el ransomware fue una de las técnicas más innovadoras y utilizadas en el cibercrimen. Sin embargo, otros delincuentes decidieron atacar a los sistemas de seguridad más nuevos con elementos muy viejos, como por ejemplo el código morse

Código morse para hackear 

En los últimos meses, los hackers implementaron una estrategia que cuenta con la ayuda del conocido código morse, que les permite a los ciberdelincuentes robarse las contraseñas de sus víctimas u otra información relevante sin levantar sospecha alguna o dejar registro de búsqueda. 

Según indicó Microsoft, una de las empresas que se vio perjudicada por la nueva forma de hackeo, los ciberdelincuentes decidieron optar por el uso de un archivo HTML que,  aunque muy peligroso, puede pasar como inofensivo ante los antivirus cuando este revisa de forma individual cada una de las partes de dicho archivo.

Es decir, por sí solos, los segmentos no representan mayor peligro, pero lo malo empieza cuando todas las piezas se decodifican y empiezan a ensamblarse en un solo archivo HTML.

De hecho es tan imperceptible esta forma de hackeo, que para poder cifrar el código malicioso dentro de cada segmento, se utiliza un código en morse que permite ocultar, por ejemplo, las piezas JavaScript utilizadas para robar las contraseñas.

Además, en la mayoría de los casos, los archivos HTML también cuentan con un malware (virus maliciosos). 

Hackeo de cuentas 

Es preciso recordar que los ciberdelincuentes realizan este tipo de actos para obtener información personal importante como contraseñas u otros tipos de datos relevantes. Entre los hackeos más comunes se encuentran los mails, que supuestamente provienen del banco en el que la persona tiene su cuenta de ahorros o créditos, y allí se le piden datos de acceso o se los redirige a un link para que ingrese porque hay presuntos problemas en la entidad.

De esta forma, la privacidad de las personas se pone en riesgo con gran facilidad, pues los hackers solo tienen que retener la información dada por su víctima y así tener a su disposición una cuenta bancaria sin vigilancia alguna. Simplemente vacían la cuenta y en cuestión de segundos habrán perpetrado el robo perfecto.

Esta técnica lleva mucho tiempo de uso, tanto en los sistemas de antivirus como las mismas personas que pudieron entrenarse frente a esta amenaza, por lo que ya no es tan sencillo que los internautas caigan en este tipo de trampas; sin embargo, mientras más seguridad existe, son más las formas que crean los hackers para poder vulnerarla.