Este sábado 31 de octubre se celebra  Halloween, la fiesta de "Samain", relacionada con el año nuevo celta. Considerada como un momento propicio para que "los espíritus de los antepasados se paseasen por la tierra" y por tanto el momento más fácil que pudieran comunicarse con sus descendientes,  o por lo menos así lo relatan las leyendas más amigables, el origen de la ceremonia se remonta desde hace 3.000 años, específicamente en las Islas Británicas y que encontró su expansión en formato "pagano" con la colonización en suelo norteamericano durante el siglo XIX.

¿Cómo fue el paso de Samain a  Halloween?

Cuando el cristianismo comenzó a extenderse por Europa, el Samain celta fue receptivo de unas premisas que pregonaba la Iglesia católica: cristianizar los lugares sagrados y tradiciones para así poder expandir la religión. Así, el Samain se transformó en "Día de Todos los Santos" y los "Fieles Difuntos", todas festividades consideradas paganas. 

Sin embargo algunos sitios europeos conservaron el raigambre celta, de tal forma que las características más superficiales de la "Noche de Brujas" no alteró en demasía a las originales, sino más bien las adoptó en lo que más tarde será el "All of Saints Eve".

¿Por qué los disfraces y qué significa la palabra Halloween?

La tradición de los disfraces y las máscaras también se remonta a la festividad de Samain. Era el tránsito entre el mundo de los vivos y de los muertos, en donde los celtas creían que alguna que otra "alma negativa" se podía entremezclar y "ser liberada". Entonces usaban mascaras terroríficas para espantar a los espíritus que volvían para hacer daño.  

En cuanto a la terminología  Halloween, deviene del inglés ‘All Hallows Eve’ traducida literalmente como la ‘Noche de todos los Santos’ y fue tomada hace varios siglos como resultado del sincretismo entre las tradiciones cristianas y las paganas.