La pandemia del coronavirus (Covid-19) puso el foco en la importancia de la inversión y el acceso a la salud como un derecho humano inalienable. El descenso en los contagios y el avance de la inmunización en muchos países del mundo permite que la medicina retome los asuntos que había dejado pendiente antes de la irrupción del SARS-Cov2. 

En la agenda global está la lucha contra otras endemia como es el caso de la Malaria que este miércoles logro un hito que marcará un antes y un después en la sanidad del continente africano y es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó la primera vacuna contra esta enfermedad. 

La malaria mata a medio millón de personas cada año, casi todas en África subsahariana, incluidos 260.000 niños menores de 5 años. La nueva vacuna, fabricada por GlaxoSmithKline, actuará a nivel del sistema inmunológico de los niños para contrarrestar el Plasmodium falciparum, la cepa más mortal de los cinco patógenos de la Malaria y el más frecuente en el continente.

"Tener una vacuna contra la Malaria que sea segura, moderadamente efectiva y lista para su distribución es un evento histórico, señaló el doctor Pedro Alonso, director del programa mundial de Malaria de la OMS.

La vacuna, llamada Mosquirix, es además la primera desarrollada para proteger de cualquier enfermedad parasitaria. Los parásitos son mucho más complejos que los virus o las bacterias, y los científicos buscan hace más de 100 años una vacuna contra la malaria

"Es un gran salto desde la perspectiva científica tener una vacuna de primera generación contra un parásito humano", aseguró Alonso.

La vacuna se aplicó en niños de Kenia, Malawi y Ghana

Vacuna contra la malaria: cuál es su eficacia y cómo se aplica

En los ensayos clínicos, la vacuna tuvo una eficacia de alrededor del 50% contra la malaria grave en el primer año. 

Asimismo, las pruebas no midieron directamente el impacto de la vacuna en las muertes, lo que ha llevado a algunos expertos a cuestionar si vale la pena invertir en países con otros innumerables problemas insolubles.

Sin embargo, un estudio llevado a cabo el año pasado estimó que si la vacuna se implementa en los países con la mayor incidencia de malaria, podría prevenir 5.4 millones de casos y 23.000 muertes en niños menores de 5 años que se producen cada año.

Mosquirix se administra en tres dosis entre los 5 y los 17 meses, y una cuarta dosis aproximadamente 18 meses después.

El fármaco se probó en Kenia, Malawi y Ghana, donde se incorporó a los programas de inmunización de rutina. En esos países se administraron más de 2,3 millones de dosis, llegando a más de 800.000 niños.

"Lo más importante es la capacidad de reducir las desigualdades en el acceso a la prevención de la malaria. Fue impresionante ver que esto podría llegar a los niños que actualmente no están protegidos", destacó la doctora Mary Hamel directora del programa de implementación de la vacuna contra la malaria de la OMS.

En esa línea, Hamel subrayó que "se necesitaron años para crear un sistema eficiente para distribuir mosquiteros tratados con insecticida a las familias" y comparó que incluir Mosquirix entre las vacunas de rutina hizo que su distribución fuera "sorprendentemente fácil".

Malaria: una endemia en África 

El parásito de la malaria, transmitido por mosquitos, es un enemigo particularmente perjudicial, porque puede atacar a la misma persona una y otra vez. En muchas partes del África subsahariana, incluso en aquellas donde la mayoría de la gente duerme bajo mosquiteros tratados con insecticida, los niños tienen un promedio de seis episodios de malaria al año.

Incluso cuando la enfermedad no es fatal, el asalto repetido a sus cuerpos puede alterar permanentemente el sistema inmunológico, dejándolos débiles y vulnerables a otros patógenos.