Una planta piloto de hongos comestibles cultivados en compost a partir de residuos recuperados se desarrolla en la localidad de Esquel, impulsada por un investigador para su tesis post doctoral con financiación del gobierno de Chubut y el Conicet.

El micólogo Gonzalo Romano trabaja en el aprovechamiento de residuos vegetales compostados para cultivar hongos comestibles, como champignones y gírgolas.

Romano es especialista en diversidad, ecología y biogeografía de hongos agaricoides (con laminillas), profesor de micología de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (Unsjb).

El proyecto, que se inscribe en el programa nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (Girsu), comienza en los hogares cuando los vecinos separan los residuos, que luego son recolectados y procesados.

La fracción orgánica de los residuos es posteriormente compostada -proceso que lleva unos 180 días- por personal de la planta, obteniendo un producto final rico en nutrientes y libre de contaminantes.