Hundimiento del Titanic: la historia de la argentina que sobrevivió y el argentino que se sacrificó

De cara a cumplirse 110 años de una de las catástrofes más espeluznantes de toda la historia, en la que sobrevivieron alrededor de 700 personas, se destacan las historias de un pasajero y una tripulante argentinos, oriundos de Córdoba y Bahía Blanca respectivamente

En la medianoche del 14 de abril de 1912, la historia del emblemático transatlántico británico nombrado "Titanic", quedaría enmarcada para siempre. A punto de cumplirse 110 años de su hundimiento, en el que viajaban a bordo 2.223 personas, los recuerdos y descubrimientos no dejan de aparecer a flor de piel.

En el siglo XX, se consideraba al Titanic un barco "insumergible". Sin embargo, en la noche del 14 de abril, su caracterización quedaría en el olvido. Al chocar contra un iceberg en el Océano Atlántico, luego de cuatro días de haber zarpado del puerto inglés de Southampton, se produjo una catástrofe que dejó más de 1.500 muertes.

 

Historia del Titanic

El Titanic fue diseñado por Bruce Ismay, presidente de la compañía White Star, y lord Perrie, presidente de los astilleros Harland & Wolff de Belfast, junto con los buques Olympic y Gigantic (luego llamado Britannic). Su objetivo era competir con la Cunard Line, empresa naviera británica, por la supremacía en los viajes transatlánticos.

Fue denominado como el barco más emblemático de la época y símbolo de las desigualdades sociales del siglo pasado: un boleto en primera clase costaba 4.350 dólares (hoy en día serían unos 125.000 dólares según indicaron los cálculos de la empresa OceanGate).

Tardó dos años en ser construido por completo y siempre se lo señaló como "el objeto móvil más grande jamás creado". Tal es así que tenía 270 metros de longitud y 53 de altura, además de un peso neto de unas 46.328 toneladas. También podía navegar a una velocidad máxima de casi 42 kilómetros por hora, ya que contaba con 55.000 caballos de fuerza motora, logrando así desplazar más de 50 mil toneladas de agua.

Hundimiento del Titanic: la historia de la argentina que sobrevivió y el argentino que se sacrificó
El Titanic, en plena etapa de construcción

En lo que respecta a la trágica madrugada de su hundimiento, algunas historias cuentan que los músicos de la orquesta intentaron que los pasajeros mantuvieran la calma cuando el barco estaba en una situación culmine. Se ubicaron en el salón principal y tocaron la melodía "Nearer My God to Thee", aunque ninguno de los presentes pudo dar testimonio sobre la veracidad del hecho.

Años después, y luego de encontrar miles de objetos de los tripulantes del Titanic, se firmó un acuerdo para mantener el patrimonio cultural subacuático protegido por las Naciones Unidas (ONU). Desde hace dos años, también están protegidos por un tratado firmado por el Reino Unido y Estados Unidos, con el fin de asegurar que el lugar donde se hundió sea preservado y respetado.

Edgard Andrew, el pasajero que le salvó la vida a una maestra

Dentro del grupo de pasajeros a bordo, miles de historias han salido a la luz durante los casi 110 años. Una de ellas involucra a un argentino nacido en Río Cuarto, Córdoba, quien falleció en el accidente. Su nombre era Edgard Andrew y le salvó la vida a una maestra inglesa Edwina Troutt, con quien compartió la cena de aquella noche. Él le cedió su chaleco salvavidas, luego de verla desesperada y asustada.

La valija que portaba Edgard en el Titanic fue hallada en el mar 90 años después. Había objetos personales, muy bien conservados. Hoy en día, la maleta se encuentra exhibida en museos junto a otras reliquias encontradas en una expedición que localizó los restos del Titanic (1 de septiembre de 1985).

De todas formas, el joven argentino tenía en sus planes partir hacia Estados Unidos para reencontrarse con su hermano. Sin embargo, una huelga de carboneros hizo adelantar los tiempos.

Lo más anecdótico fue la carta en la que anticipa lo que sucedería el 14 de abril en el Océano Atlántico. "Figuresé Josey me embarcó en el vapor más grande del mundo, pero no me encuentro nada orgulloso, pues en estos momentos desearía que el Titanic estuviera sumergido en el fondo del océano", escribió.

Hundimiento del Titanic: la historia de la argentina que sobrevivió y el argentino que se sacrificó
Mapa del traslado que iba a realizar el Titanic, si no hubiese chocado contra un iceberg en el Atlántico
La camarera de Bahía Blanca que logró sobrevivir

Violeta Constance Jessop, oriunda de Bahía Blanca, conformó el grupo de los más de 700 sobrevivientes. Trabaja en la embarcación como camarera, en unos de los salones de la primera clase, y era una de las pocas mujeres a bordo.

Logró salvarse de semejante catástrofe en uno de los botes que el Titanic tenía a bordo, que solo podían utilizarse en casos de emergencia. En virtud del código que dice "las mujeres y niños primero", Jessop evitó lo acontecido.

Sin embargo, años más tarde, la BBC realizó una minuciosa investigación, denoninada "Miss Inhundible". Descubrieron que Violeta sobrevivió al choque del transatlántico Olympic contra un buque de guerra, frente a las costas británicas en 1911. También, cumpliendo la función médica para la Cruz Roja, enfrentó el ataque de los alemanes contra el Britannic en 1916, durante la Primera Guerra Mundial.

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