Investigadores de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) desarrollan un proyecto en la Isla de los Estados, cuya misión principal es lograr la conservación del huillín, un tipo de nutria nativa de la Patagonia que está en peligro de extinción y posee una subpoblación activa en el paraje donde está emplazado el Faro del Fin del Mundo.

El huillín es definido por los especialistas como uno de los animales más autóctonos de la región pero también uno de los más desconocidos, tal vez porque sus hábitos solitarios y nocturnos hacen que pocas veces pueda ser divisado por seres humanos.

Afectado por la caza a partir de la década del 50º, durante el boom de la industria peletera, la especie se refugió en tres lugares del país donde hay constancia de su existencia: los parques nacionales Nahuel Huapi (en Río Negro) y Tierra del Fuego, y la isla que inspiró a Julio Verne, donde su última amenaza podrían ser las cabras y los ciervos colorados.

Se trata de especies exóticas introducidas por el hombre sin medir el impacto que podían ocasionar al ecosistema, tal como ocurrió con el castor canadiense en todo el territorio fueguino.

"Las nutrias son parte importante del ambiente porque pertenecen a los llamados predadores tope. En Tierra del Fuego son los únicos animales nativos de esta característica, junto con el zorro colorado. Su rol es clave porque mantienen el equilibrio dinámico del ecosistema", explica Alejandro Valenzuela, docente e investigador.